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Victoria de Tasmania JackJumpers en un partido polémico

La noche en MyState Bank Arena tenía todo: un estadio lleno, un regreso furioso y un final que dejó a media NBL discutiendo el reglamento camino a casa. Los Tasmania JackJumpers vencieron 96-91 a South East Melbourne Phoenix para abrir su campaña en la NBL27, pero el resultado quedó inevitablemente marcado por una decisión arbitral tan decisiva como desconcertante.

Un robo, una falta… y el caos

Quedaban 32 segundos. Tasmania mandaba 91-89 cuando Nick Marshall subió el balón con calma tensa. D’Shawn Schwartz, import de Phoenix, olió la sangre. Apretó líneas, metió la mano y robó el balón con una acción defensiva impecable. Marshall, superado, cometió la falta.

Tras revisión, los árbitros elevaron la infracción a falta disruptiva bajo las nuevas reglas FIBA. Dos tiros libres para Phoenix y la posibilidad real de empatar el partido. El escenario perfecto para un final de alto voltaje.

Entonces todo se torció.

En lugar de Schwartz, el que caminó hacia la línea de tiros libres fue Skylar Mays. Lo hizo con naturalidad, como si la situación fuera rutinaria. Pero el reglamento FIBA es claro: el jugador que recibe la falta es el que debe lanzar. Nadie de la terna arbitral corrigió de inmediato. Fueron Scott Roth, técnico de los JackJumpers, y el propio Josh Bannan quienes levantaron la voz desde el banco, señalando que Mays no era el jugador correcto.

La protesta encendió la mecha.

Los árbitros detuvieron la acción, revisaron la situación y aplicaron el reglamento. Bajo la regla FIBA 45.4.3, si el jugador equivocado intenta un tiro libre, el lanzamiento se anula y la posesión pasa al rival desde la prolongación de la línea de tiros libres. Exactamente lo que ocurrió: Phoenix perdió los tiros y también la posesión. El posible empate se esfumó de golpe, y Tasmania recibió el balón con la ventaja intacta.

Josh King, entrenador de Phoenix, resumió el sentir general: “Muy confuso. Nunca he visto… tengo que obtener algo de claridad al respecto”. Después explicó que su entendimiento era que se trataba de “dos tiros y balón”, y que Mays pensó que, al ser una falta antideportiva y mantener la posesión, cualquier jugador podía lanzar. Cuando fue a la línea, se borró todo.

La clave: Mays fue a la línea por iniciativa propia, no enviado por los árbitros. Si la terna hubiera designado al jugador equivocado, el error habría sido corregible. Una vez que Mays intentó el tiro, la regla 45.4.3 entró en juego sin vuelta atrás. Tampoco existía mecanismo de revisión en los dos últimos minutos para revertir la decisión.

“Eso no decidió el partido”

La jugada incendió el debate, pero King se negó a usarla como excusa. Phoenix había dilapidado una ventaja de 52-38 al descanso, recibiendo un demoledor parcial de 58-39 en la segunda mitad.

“Al final del día, eso no tiene nada que ver con el resultado final. No quieres poner a tu equipo en una situación en la que dependas de una acción así. Eso no decidió el partido en absoluto”, afirmó el técnico.

Roth, por su parte, evitó pronunciarse sobre la controversia después del encuentro. No lo necesitaba: el marcador y el carácter de su equipo hablaban por él.

Tasmania, a la vieja usanza: carácter y defensa

Entre la confusión y las hojas del reglamento, corrió el riesgo de perderse lo esencial: la victoria de Tasmania fue enorme. Y lo fue con una rotación muy tocada: sin Josh Bannan, Ben Ayre, Anthony Drmic ni Bryce Hamilton.

Fiel al estilo Roth, los JackJumpers defendieron la isla cuando el partido ardía. Se levantaron de un -14 al descanso, ajustaron atrás y asfixiaron a Phoenix en la segunda mitad. No hubo brillo constante, hubo dureza. Y eso bastó.

El import David Johnson firmó una actuación de estrella: 26 puntos, seis rebotes y seis asistencias, con un 10/15 en tiros de campo que marcó la diferencia cada vez que Tasmania necesitó una canasta. Taran Armstrong, en su debut, añadió 19 puntos con personalidad de veterano, atacando sin miedo. Will Magnay, aún con minutos restringidos, aportó 14 puntos, cuatro rebotes y seis asistencias, dejando claro que su impacto va más allá de la anotación.

Phoenix tuvo sus propios protagonistas. Angus Glover lideró el golpe inicial desde el banquillo con 21 puntos, dinamita pura en la primera mitad. Mays cerró con 18 puntos, seis rebotes y dos asistencias, pero terminó inevitablemente ligado a la acción que borró los tiros libres más importantes de la noche.

Un inicio que ya deja preguntas

El ruido por la interpretación del reglamento FIBA no se apagará rápido. La jugada quedará como referencia en las próximas semanas, tanto en vestuarios como en sesiones de vídeo. Entrenadores, jugadores y árbitros tendrán que convivir con un libro de reglas que no perdona despistes en momentos críticos.

Mientras tanto, el calendario no espera. Los JackJumpers afrontan un giro rápido: vuelan al norte para medirse el miércoles a Cairns Taipans, con la moral alta y la sensación de que, incluso mermados, siguen siendo un hueso durísimo en casa y fuera. Phoenix regresa a Melbourne con más dudas que certezas para enfrentarse el jueves a Melbourne United en John Cain Arena, obligado a demostrar que su desplome en Hobart fue un accidente y no un adelanto de su temporada.