Yulia Starodubtseva rompe su techo en el US Open
Yulia Starodubtseva necesitó apenas una hora y 18 minutos para cambiar su historia en el US Open. La ucraniana, que hasta ahora solo conocía la puerta de salida en primera ronda, se abrió paso por fin al segundo escalón del Grand Slam estadounidense con una victoria rotunda: 6-2, 6-2 ante la alemana Ella Seidel.
No fue solo un triunfo. Fue una declaración.
Un estreno sin temblores
Desde el primer juego quedó claro que Starodubtseva no había viajado a Nueva York para repetir viejos guiones. Entró agresiva, mandando con la devolución y buscando la iniciativa en cada intercambio. El primer quiebre llegó con 2-1 a su favor, un golpe temprano que marcó el tono del duelo.
Seidel reaccionó de inmediato, recuperó uno de los quiebres y se acercó 2-3. Parecía que el partido podía abrirse. Ahí, la ucraniana apretó el puño y el ritmo. Encadenó tres juegos consecutivos, cerró el set por 6-2 y dejó a su rival sin margen ni confianza.
El cara a cara entre ambas ya tenía historia: en su único enfrentamiento previo, Starodubtseva también había ganado en dos mangas. Esta vez repitió el libreto con una autoridad aún más visible, ante una jugadora situada en el puesto 123 del ránking mundial.
Acelerón definitivo en el segundo set
La segunda manga fue casi una exhibición de control. Starodubtseva se escapó 4-0, apoyada en dos quiebres de servicio que desarmaron por completo el plan de Seidel. La alemana buscó alargar los puntos, variar alturas, encontrar algún resquicio. No lo hubo.
Cada intento de reacción encontró la misma respuesta: solidez, calma y un marcador siempre bajo control. Seidel evitó una derrota más abultada, pero nunca llegó a inquietar de verdad. Otro 6-2 y partido cerrado sin dramas, sin titubeos, sin necesidad de mirar al box en busca de respuestas.
Para una jugadora que había caído en primera ronda en sus dos anteriores participaciones en el cuadro principal del US Open (2024 y 2025), el contraste es enorme. Esta vez, la tercera fue la vencida.
Un paso histórico para Starodubtseva
El dato pesa: es la primera vez que Starodubtseva supera la primera ronda del Grand Slam estadounidense. Ya había logrado colarse en el cuadro principal a través de la fase previa en una ocasión, pero siempre se quedaba en el debut. Esa barrera mental y deportiva ha caído por fin.
Ahora, la recompensa es doble. Por un lado, el salto competitivo y anímico de verse en segunda ronda en Nueva York. Por otro, la certeza de que tendrá, como mínimo, un partido más para seguir construyendo su mejor actuación en este torneo.
Su próxima rival saldrá del duelo entre la estadounidense Robin Montgomery y la griega Maria Sakkari. Dos perfiles muy distintos, dos desafíos de enorme exigencia. Sea quien sea, la ucraniana llegará con algo que antes no tenía aquí: la sensación de pertenecer al torneo, no solo de visitarlo.
Ola ucraniana en el US Open
Starodubtseva forma parte de una presencia ucraniana notable en este US Open: siete jugadoras en el cuadro principal. El grupo ya ha dejado huella en la primera semana.
Marta Kostyuk y Elina Svitolina también avanzaron a segunda ronda, ambas con victorias convincentes en sus estrenos. Svitolina, número uno de Ucrania, superó el 31 de agosto a la argentina Solana Sierra, 91 del mundo, con la autoridad de quien se siente favorita en este tipo de escenarios.
No todas tuvieron el mismo destino. Para Dayana Yastremska y Daria Snigur, el torneo terminó a las primeras de cambio. Aún queda por debutar Oleksandra Oliynikova, que se medirá a la estadounidense Reese Brantmeier en su estreno.
En ese contexto colectivo, el paso adelante de Starodubtseva tiene un peso especial. Este US Open ya es el mejor de su carrera. La pregunta, ahora, es hasta dónde puede estirarlo. La tercera ronda, inédita para ella, ya asoma en el horizonte de Nueva York.




