Zheng Qinwen tumba a Iga Swiatek en Nueva York
Zheng Qinwen no solo sobrevive en el US Open. Lo incendia.
Por segundo partido consecutivo, la china ganó un set desde 0-5 abajo y esta vez lo hizo ante una antigua campeona del torneo: Iga Swiatek. Un triunfo de esos que cambian carreras, que reescriben jerarquías. Victoria por 7-5 y 6-3 en el Arthur Ashe Stadium y billete a unos cuartos de final que hace apenas unos meses parecían ciencia ficción.
De fuera del top 100 a reinar en el Arthur Ashe
Hace nada, Zheng se debatía entre la incertidumbre y la frustración. Campeona olímpica, ex número cuatro del mundo, pero empujada fuera del top 100 tras una operación de codo en julio de 2025 y una larga búsqueda de sensaciones. El ranking no mentía: estaba lejos de su mejor versión.
En Nueva York ha tirado ese libreto a la basura.
Vino desde la clasificación. Tres rondas para entrar en el cuadro principal. Siete victorias seguidas ya en Flushing Meadows. Y una narrativa que crece a cada partido. El sábado, ante Madison Keys, perdía 0-5 en el set definitivo. Encadenó siete juegos consecutivos y se metió en octavos. Hoy, mismo guion… pero con una estrella del circuito al otro lado de la red.
Swiatek, octava cabeza de serie, campeona en estas pistas y reciente ganadora del WTA 1000 de Toronto, arrancó como se espera de una favorita. Mandó, abrió huecos, castigó el segundo servicio de Zheng y se colocó 5-0 arriba en el primer set. Parecía un trámite.
No lo fue.
Del 0-5 al 7-5: el partido cambia de dueña
Con 0-5, Zheng se agarró al partido como si fuera el último de su vida. Empezó a soltar el brazo, a encontrar líneas, a restar profundo. Redujo errores, elevó la agresividad. El cambio fue tan brusco que el silencio se apoderó por momentos del Arthur Ashe.
La china comenzó a sumar juegos, uno tras otro. Swiatek perdió ritmo con el primer servicio, se vio obligada a jugar siempre un golpe más, a defenderse. El marcador, que minutos antes parecía una sentencia, se convirtió en un recordatorio brutal de lo rápido que gira un partido de tenis al máximo nivel.
Zheng ganó siete de los siguientes ocho juegos. Del 0-5 al 7-5. Un vuelco monumental.
Un segundo set de autoridad
El segundo parcial arrancó más parejo. Ambas mantuvieron el saque hasta el séptimo juego. Swiatek trató de frenar la sangría, de recuperar la iniciativa con cambios de altura y dirección, pero la dinámica ya era otra. Zheng mandaba en los intercambios largos, se movía con soltura, leía mejor cada servicio rival.
La presión terminó por romper el partido.
En el 3-3, Zheng atacó un segundo servicio corto y descargó un revés ganador demoledor al resto. Break clave. Dos juegos más tarde volvió a romper para cerrar el duelo con un 6-3 que sonó a declaración de intenciones.
Por el camino, Swiatek pidió asistencia médica en el muslo izquierdo cuando dominaba 2-1 en el segundo set. Pese a ello, siguió compitiendo, pero nunca recuperó el control del partido. La polaca llegaba al US Open en una racha notable, semifinales en Cincinnati y sin ceder un solo set en las tres primeras rondas en Nueva York. Todo eso se deshizo en poco más de hora y media.
Un año gris para Swiatek
La derrota no es solo una eliminación más. Cierra un curso de Grand Slam muy lejos de lo que se espera de una jugadora de su estatus.
Cuartos de final en el Abierto de Australia como mejor resultado. Cuarta ronda en Roland Garros. Eliminación en tercera ronda en la defensa de su título en Wimbledon. Y ahora, adiós en octavos en Nueva York. Por primera vez desde 2021, Swiatek terminará una temporada sin levantar ninguno de los cuatro grandes.
Para una campeona acostumbrada a dominar, la reflexión será inevitable.
El regreso de una amenaza
Mientras, Zheng mira hacia arriba. Este triunfo, sumado a su recorrido desde la previa, la proyecta de nuevo hacia el top 50. No es solo una cuestión de ranking, sino de mensaje: la campeona olímpica ha vuelto al escaparate grande y lo ha hecho a lo grande.
Su único triunfo previo en ocho enfrentamientos ante Swiatek había llegado en las semifinales de los Juegos Olímpicos de 2024, camino del oro en París. Hoy ha demostrado que aquello no fue un accidente aislado, sino el anticipo de una rivalidad que puede marcar los próximos años.
En cuartos la espera Naomi Osaka o Elena Rybakina, duelo que se disputará más tarde. Dos campeonas de Grand Slam, dos estilos muy distintos y un reto enorme para una jugadora que, en estas dos últimas rondas, ha demostrado que el marcador nunca la tumba, ni siquiera con 0-5 en contra.
Zheng se definió después del partido con una frase sencilla: cuantos más partidos juega, más ritmo siente en la pista. Dice que no está cansada, que llegó a Nueva York “muy motivada”, con ganas de subir el nivel y de disfrutar de un estadio que impone a cualquiera.
Lo está consiguiendo.
Ecos de Raducanu y un 2026 imprevisible
Su camino recuerda inevitablemente a otro nombre reciente en estas pistas: Emma Raducanu, la última jugadora procedente de la fase previa que alcanzó esta ronda en el cuadro femenino del US Open… y que acabó levantando el título en 2021. La historia no se repite a menudo, pero deja huellas.
Este 2026 ya ha visto a otra clasificada irrumpir en un grande: Maja Chwalinska, que empezó Roland Garros como número 114 del mundo, se coló en la final y allí cayó ante la rusa Mirra Andreeva. Precisamente Andreeva, campeona en París, también se metió hoy por primera vez en los cuartos de final en Nueva York tras remontar a Anastasia Potapova.
El circuito femenino vive un año de sacudidas, de irrupciones desde atrás, de jerarquías en cuestión.
En medio de ese terremoto, una jugadora que hace unos meses peleaba por volver al top 100 ha levantado al Arthur Ashe desde un 0-5 ante una antigua número uno y campeona del torneo.
La pregunta ya no es si Zheng Qinwen está de vuelta. La cuestión es hasta dónde va a llegar en este US Open.




