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Albon sancionado en Monza: último en la parrilla por cambios en su motor

El fin de semana de Alex Albon en Monza cambió de tono antes incluso de que cayera la bandera verde del domingo. El piloto de Williams arrancará el Gran Premio de Italia desde el fondo de la parrilla tras recibir una penalización total de 20 posiciones por cambios en la unidad de potencia de su monoplaza.

El equipo ha montado en su coche con motor Mercedes un quinto Internal Combustion Engine (ICE) y una cuarta Control Electronics Unit (PU-CE), dos elementos que superan el límite permitido en el reglamento. Cada uno de esos excesos dispara una sanción de 10 posiciones en la parrilla, que se acumulan en el mismo evento hasta alcanzar el castigo definitivo.

El reglamento es claro: la primera vez que un piloto supera la asignación de cualquiera de los componentes de la unidad de potencia, recibe una penalización de 10 puestos. La segunda vez que excede ese mismo elemento —y las siguientes— se traduce en cinco puestos adicionales. Cuando el total de sanciones supera las 15 posiciones, el castigo ya no es teórico: el piloto está obligado a salir desde el fondo del grupo, sin matices.

Eso es exactamente lo que le ocurre a Albon en el templo de la velocidad. Por mucho que los números hablen de 20 puestos, el resultado real es uno solo: última fila.

No estará solo. Kimi Antonelli, al volante del Mercedes, también pagará un precio alto en casa. El italiano estrena un quinto ICE, una cuarta PU-CE y una cuarta Energy Store (ES), una combinación que, sobre el papel, le supondría una caída de 30 posiciones en la parrilla. En la práctica, el efecto es idéntico: salida desde el fondo.

Si no aparecen más sanciones de aquí al domingo, la foto está hecha: Albon y Antonelli compartirán la última fila en Monza. Dos coches castigados por la fiabilidad en un circuito que premia la velocidad pura. Dos pilotos obligados a mirar la carrera desde atrás, con todo que ganar y nada que perder en uno de los escenarios más implacables del calendario.