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Antonelli brilla en Madrid y Lawson se mantiene en el top 10

La Fórmula 1 desembarcó en el nuevo Madring con muchas dudas y un mensaje claro desde el pit lane: había que rodar. Mucho. Liam Lawson se lo tomó al pie de la letra y cerró los dos entrenamientos libres dentro del top 10, sin rasguños en un circuito que no perdona.

El neozelandés firmó dos décimos puestos calcados, siempre a unas ocho décimas de su compañero de estructura Max Verstappen. Constante, sólido, pero aún con margen. Para un piloto interino de Red Bull en un trazado desconocido, no es un mal punto de partida.

“En un circuito como este, quieres tener todo el tiempo posible en pista”, explicó Lawson, subrayando la importancia de acumular vueltas en un escenario nuevo. Nada que ver, como él mismo recordó, con lugares como Monza, donde la experiencia y la simplicidad del trazado permiten dedicar más tiempo a tandas largas o ajustes de puesta a punto.

Un Madring exigente y un Lawson superado por los Racing Bulls

El nuevo Madring, 5,4 kilómetros de mezcla entre carretera urbana y sección permanente, demostró desde el primer giro por qué había inquietud en el paddock. Curvas de alta velocidad, cambios de rasante, puntos ciegos, frenadas fuertes y muros cerca. Muy cerca.

Lawson completó su programa sin errores, pero no fue el más rápido dentro de la órbita Red Bull. Arvid Lindblad, con el Racing Bulls, lo superó en ambas sesiones. Y eso que el británico acabó contra las barreras en la segunda tanda, provocando la primera bandera roja del fin de semana tras perder el control del coche en una curva y golpear con fuerza.

“Lo siento mucho, la perdí muy pronto”, se disculpó Lindblad por radio, consciente de que había tirado por la borda una sesión en la que venía rodando fuerte. Aun así, su tiempo le bastó para terminar cuarto en la segunda sesión, por delante de George Russell y de Verstappen.

El contraste entre los dos equipos de la marca volvió a alimentar el debate que abrió el propio Verstappen con sus comentarios sobre la nueva generación de monoplazas y la cercanía de prestaciones entre Red Bull y Racing Bulls. Para el neerlandés, la reglamentación ha “adormecido” la sensibilidad de los coches a las manos del piloto, igualando a quienes saltan de un garaje al otro.

Antonelli, dueño del viernes

Mientras Lawson y compañía buscaban confianza, Kimi Antonelli se adueñó del relato deportivo. El líder del campeonato, que llega de una remontada épica desde la 19ª posición para ganar en Monza, se sintió como en casa en el nuevo circuito madrileño.

Antonelli marcó el mejor tiempo del día en la segunda sesión y confirmó que su impulso no se ha quedado en Italia. “Es un circuito muy chulo para pilotar”, describió. “Es un reto real para nosotros, con muchas curvas rápidas y los muros cerca. Tienes que ser muy preciso con las trazadas y muy bueno en la frenada.”

El italiano detalló la exigencia del Madring: muchas zonas de frenada mientras se gira, facilidad para bloquear ruedas, castigo inmediato a cualquier error. Pero sonrió: “Es un reto divertido y lo estoy disfrutando. Hemos tenido un buen primer día aquí.”

Russell había sido el más rápido en la primera sesión, seguido por su compañero de Mercedes. En la segunda, Antonelli volvió a ponerse al frente, con Charles Leclerc y Lewis Hamilton a apenas una décima. Detrás, Lindblad, Russell y Verstappen completaron un top 6 apretado que deja la sensación de que una décima de segundo puede cambiarlo todo en clasificación.

Tráfico, límites de pista y un viejo problema: los neumáticos

El trazado híbrido de Madrid dejó varias postales: coches saliéndose al exterior, toques leves con los muros, muchas vueltas anuladas por límites de pista y pilotos atrapados en tráfico en zonas donde adelantar parece una quimera. La conclusión fue casi unánime: la clasificación será media carrera.

“Adelantar va a ser un reto de verdad”, avisó Antonelli. De ahí que en Mercedes ya miren al sábado por la mañana como una sesión crítica, sin descuidar el ritmo de carrera para el domingo.

La otra gran preocupación llegó desde el asfalto hacia arriba: los neumáticos. El agarre fue mejor de lo esperado, pero entrar en la ventana correcta de funcionamiento resultó complicado. El desgaste, altísimo en las simulaciones.

Russell lo resumió con crudeza. “Con la degradación de neumáticos que hemos tenido, creemos que una carrera a seis paradas habría sido probablemente la forma más rápida de correr”, reconoció. “No creo que nadie vaya a hacer seis paradas el domingo y estoy seguro de que la degradación será mejor, pero con esa curva larga, los neumáticos sufren muchísimo. Va a ser un reto real para todos.”

Golpes, fuego y decepción local

Antes de que los F1 se lanzaran a por sus primeras referencias, los F2 y F3 inauguraron el asfalto madrileño. Y lo hicieron con susto: el piloto de F2 Tasanapol Inthraphuvasak sufrió un fuerte accidente, golpeó las barreras y su coche se incendió. Un aviso temprano del escaso margen de error del Madring.

En las gradas, ambiente de gran cita. Los organizadores confirmaron el lleno total para el Gran Premio de España, con 350.000 espectadores previstos durante los tres días. La fiesta, sin embargo, no parece que vaya a culminar con un héroe local en lo más alto.

Fernando Alonso y Carlos Sainz arrancaron el fin de semana lejos de la cabeza. El asturiano, lastrado por un problema de embrague que le hizo perder parte de la segunda sesión, terminó 15º en la primera y 17º en la segunda con su Aston Martin. Sainz, con Williams, fue 17º y 16º. Por ahora, demasiado lejos para soñar con algo grande en casa.

Lawson aguanta, Antonelli se escapa

En el otro extremo de la tabla, Antonelli mira el campeonato desde una altura cada vez mayor. Su victoria en Monza le dio 66 puntos de ventaja sobre Russell con 10 carreras por delante. En Madrid, de momento, no ha levantado el pie.

Lawson, por su parte, cumplió con lo que se pedía en un viernes así: vueltas, datos y el coche entero en el garaje al caer la tarde. Dos décimos puestos, ritmo razonable y una referencia clara al otro lado del box con Verstappen.

La gira europea se despedirá este fin de semana en Madrid. Después, el campeonato cruzará fronteras y climas. La pregunta es si alguien será capaz de frenar la inercia de Antonelli… y si este nuevo Madring se convertirá en juez silencioso de un título que, hoy por hoy, parece tener dueño.