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Ferrari bajo fuego tras choque Hamilton-Leclerc en Monza

La primera curva de Monza volvió a ser una trampa, pero esta vez la polémica no se centró en un rival externo ni en una decisión de los comisarios. El foco cayó directamente sobre Ferrari y su manera de gestionar a sus dos estrellas, Lewis Hamilton y Charles Leclerc.

Peter Windsor no se anduvo con rodeos en su análisis posterior al Gran Premio de Italia: acusó al equipo de carecer de disciplina y de tener “miedo” a controlar a sus pilotos después del choque entre ambos en la chicane inicial.

Una oportunidad… desperdiciada

Hamilton y Leclerc partían juntos desde la segunda fila, ambos con neumáticos blandos. Sobre el papel, una posición ideal: misma goma, mismo punto de salida y dos objetivos claros por delante, George Russell y Pierre Gasly, con compuesto medio. El plan lógico era atacar en bloque.

No ocurrió.

En lugar de lanzarse contra Russell y Gasly, los dos Ferrari se enredaron entre sí camino de la Variante del Rettifilo. Hamilton se lanzó por el interior, Leclerc defendió, y el duelo interno estalló en apenas unos metros. Hubo contacto. El siete veces campeón del mundo acabó sobre la suciedad, obligado a salirse de la trazada y perdiendo varias posiciones en el proceso.

Hamilton, visiblemente enfadado, reclamó normas claras de enfrentamiento con su compañero, recordando los tiempos de Mercedes, donde existían reglas estrictas para evitar este tipo de situaciones.

“Un ejemplo clásico de falta de disciplina”

Windsor se alineó con el británico. Para él, el incidente no fue un simple lance de carrera, sino el síntoma de un problema más profundo dentro del muro de Ferrari.

“Es el resultado de que Ferrari no tenga la disciplina que debería”, señaló en su análisis, recordando que es un tema recurrente desde que el equipo reúne a dos superestrellas en el garaje. Según su visión, en Maranello hay demasiado respeto —o directamente temor— a poner límites claros a Hamilton y Leclerc en momentos críticos como la salida.

En palabras del analista, nadie en el muro se atreve a decirles antes de la primera curva: “Esto es lo que va a pasar en la salida”. El resultado, a su juicio, quedó expuesto en la maniobra de Monza: “Lo que vimos fue un ejemplo clásico de ausencia de disciplina en el equipo”.

Windsor añadió que percibió a Leclerc dolido por lo sucedido y a Hamilton muy molesto, una lectura que encaja con las reacciones en pista y por radio del británico.

El análisis de la maniobra: “Técnicamente, lo empujaron fuera”

En lo puramente deportivo, Windsor desgranó la acción con detalle. A su juicio, Leclerc tenía derecho a la línea de carrera al llegar a la chicane, al estar ligeramente por delante cuando ambos entran en el primer vértice de derechas. Era “la trazada de Charles”, como se diría en el argot clásico de las carreras.

Pero Hamilton no se rindió. Se mantuvo por dentro, emparejado, y la situación se tensó en cuestión de metros.

Según Windsor, en ese punto Leclerc empezó a “usar un poco más de pista”, cerrando el espacio. Hamilton se vio obligado a irse a la zona sucia para evitar un contacto mayor y, aun así, hubo golpe. El británico perdió tres o cuatro posiciones como consecuencia directa.

Desde el cockpit, Hamilton lo vio claro: se sintió echado fuera. Para Windsor, la percepción del piloto tiene base: “Técnicamente, lo empujaron fuera, sin duda”.

Leclerc se recupera… y se estrella

Tras el susto inicial, Leclerc logró recomponerse con rapidez. Se colocó segundo, parecía que salvaba los muebles y que el incidente de la salida quedaría en un susto interno más para debatir en la reunión del lunes.

Pero la carrera tomó otro giro.

El monegasco empezó a perder terreno. Primero cedió ante Pierre Gasly, luego frente a Max Verstappen. La defensa de posición se volvió cada vez más desesperada y, al llegar a la mítica Parabolica, todo terminó de la peor manera: fuerte accidente cuando trataba de contener a Oscar Piastri.

Mientras tanto, Hamilton, lastrado por el incidente de la primera vuelta, solo pudo remontar hasta la sexta posición. Un resultado discreto para su palmarés y muy costoso en el campeonato: ahora se encuentra a 76 puntos de Kimi Antonelli en la clasificación general.

Monza dejó una imagen poderosa: dos Ferrari con neumático blando, con ritmo para atacar, peleándose entre ellos en la primera curva y tirando por la borda una salida prometedora. La pregunta ya no es solo si el coche es lo bastante rápido, sino si en Maranello encontrarán, por fin, el valor para imponer reglas claras a dos pilotos que no saben levantar el pie.