Fred Vasseur busca resultados en Ferrari, no amistades
Fred Vasseur no quiere “mejores amigos” en Ferrari. Quiere resultados.
El jefe de la Scuderia bajó al detalle tras el tenso duelo en pista entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc en el México City Grand Prix, un mano a mano en la primera vuelta que acabó costándole al equipo una posible doblete y dejó una cicatriz interna que había que tratar antes de llegar a São Paulo.
El choque de México y la conversación pendiente
En el Autódromo Hermanos Rodríguez, los dos Ferrari se cruzaron rueda a rueda desde los primeros metros. Leclerc terminó con una sanción de cinco segundos por el incidente con su compañero Hamilton y, con ella, se esfumó la opción de convertir una posición ideal en victoria.
Hamilton reclamó entonces una aclaración sobre las “reglas de enfrentamiento” entre los pilotos. El británico no quería que la situación se enquistara. Vasseur tampoco.
El francés confirmó que la charla se produjo la noche anterior al inicio del fin de semana en São Paulo, tras un viaje relámpago de vuelta a Europa entre carreras. No fue una reunión para apagar fuegos de cara a la galería, sino para fijar líneas rojas.
“Hablamos ayer por la tarde. Fue bueno aclarar mi posición y la de ellos. Pasamos página y nos centramos en la siguiente”, resumió. El mensaje, sin embargo, fue todo menos ligero.
Según Vasseur, la tensión se ha ido acumulando porque Hamilton y Leclerc arrancan “cada fin de semana uno al lado del otro”, con una cadena de pequeños roces que han ido cargando el ambiente. Dos competidores con instinto asesino, obligados a compartir colores, coche y objetivos.
La consigna, repetida, es simple: respeto. Respeto entre ellos, pero sobre todo respeto a algo más grande.
Ferrari por encima de todo
Vasseur no se anduvo con rodeos al señalar al verdadero derrotado en México: Ferrari como conjunto.
“Fallamos colectivamente porque éramos primero y segundo y no ganamos la carrera”, admitió. De esa conclusión nace la idea que vertebra su gestión: Ferrari está por delante de cualquier ego, por muy ilustre que sea el nombre en el casco.
El francés recordó a sus pilotos que no representan solo a una marca histórica, sino a miles de empleados y a los Tifosi repartidos por todo el mundo. “Ferrari viene primero, por la marca, por los empleados y por los aficionados”, fue el recordatorio que dejó sobre la mesa.
No se trata de que Hamilton y Leclerc se abracen en el motorhome. Vasseur lo dejó claro cuando le preguntaron si le preocupa la relación entre ambos, especialmente después de que Hamilton dejara claro que no piensa callarse tras lo ocurrido en México.
“Fui claro con Lewis, y eso se queda entre Lewis y yo”, zanjó. Y añadió un matiz significativo: no quiere reproducir relaciones del pasado ni idealizar dinámicas anteriores. “No puedes comparar la relación entre Carlos [Sainz] y Charles, Charles y Lewis, o Lewis y Valtteri [Bottas]. Son personalidades distintas”.
Su petición no va de química personal. Va de profesionalidad. “No les pido que sean mejores amigos. Incluso podría ser negativo. Les pido que trabajen y actúen como profesionales, nada más”.
El precio de tener dos fieras en la misma jaula
¿Es especialmente difícil gestionar a Hamilton y Leclerc? Vasseur no se esconde: sí, pero es el precio de pelear delante.
“Tenemos dos pilotos experimentados y competitivos”, recordó. Y ahí está la clave del actual Ferrari: “Llevamos cuatro o cinco carreras seguidas delante, sumando más puntos que nadie desde Monza y Madrid”.
Ese salto competitivo tiene una cara B. Cuando dos pilotos con ese nivel de hambre salen cada domingo desde la misma fila, la fricción es inevitable. “Hay una escalada porque los dos quieren ganar carreras. Es el lado negativo del sistema”, admitió el francés.
Pero es un riesgo asumido. “Hoy somos P2 porque tenemos dos pilotos muy parejos, y tenemos que gestionarlo. Es una elección de alineación, con cosas positivas y negativas. Yo me encargaré de las negativas”.
La gestión interna incluye también posibles consecuencias si se repiten episodios como el de México. Vasseur confirmó que se habló del tema, pero blindó el contenido de la charla: “Tiene que quedarse en privado. Es una cuestión de respeto hacia ellos y hacia el equipo”.
Lo que sí quiso remarcar es a quién se deben todos dentro de Maranello. “Trabajamos para una marca, para patrocinadores, pero sobre todo para los empleados del equipo”, subrayó. El repunte de rendimiento tras Madrid, recordó, no llegó por casualidad: “No es por el viento. Es por el trabajo de los empleados”.
Wolff reconoce el déjà vu
Desde el otro lado del paddock, Toto Wolff observó la situación con una mezcla de distancia y memoria. El jefe de Mercedes vivió en primera persona una de las rivalidades más explosivas de la era híbrida: Lewis Hamilton contra Nico Rosberg.
“Es como un déjà vu, porque me hicisteis exactamente las mismas preguntas durante muchos años, y luego Nico decidió parar”, recordó con ironía.
Wolff sabe qué supone juntar a dos depredadores en el mismo garaje. “Cuando pones a dos pilotos fuertes, los mejores tienen aristas y quieren ganar. Es una situación muy difícil de manejar, especialmente bajo el foco mediático cuando esos coches están delante”.
En su experiencia, a veces hace falta un golpe muy duro para fijar el límite. “Cuando estaba con Nico y Lewis, cada vez que había un accidente se entendía que esa era la frontera y que no seguiría así”, explicó.
El austríaco coincidió con Vasseur en el punto esencial: el equipo está por encima. “Se trata del respeto al equipo, a los miles de personas y a la marca para la que trabajan. Eso es lo que tienen que tener en la cabeza”.
Ferrari ha vuelto a la pelea grande y lo ha hecho con dos pilotos que no se conforman con segundas plazas. El reto para Vasseur no es solo diseñar el coche que pueda ganar el próximo título. Es lograr que Hamilton y Leclerc crucen la meta en rojo… y en una sola pieza. La temporada dirá si la línea entre competitividad y autodestrucción se mantiene intacta o termina por quebrarse.




