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Lewis Hamilton y Charles Leclerc: Resolviendo tensiones en Ferrari

Lewis Hamilton y Charles Leclerc han hecho algo casi tan importante como un podio en Monza: sentarse cara a cara y desactivar una bomba interna en Ferrari. Después del toque y la excursión por la grava del británico en la primera chicane del templo de la velocidad, la tensión se palpaba. Dos carreras seguidas con fricción entre los dos pilotos de rojo. Demasiado para un equipo que intenta reconstruirse.

Esta vez, sin embargo, la historia no ha ido a más.

“Lo bueno es que no hubo miedo a hablar”, explicó Hamilton en la previa del Gran Premio de España. “Nos sentamos cara a cara, solo él y yo, y lo hablamos. Fuimos abiertos y honestos, y lo zanjamos. Podemos seguir adelante. Eso demuestra su madurez”.

En Monza, Leclerc había empujado a Hamilton hacia la grava en la primera chicane y terminó estrellándose dos vueltas más tarde. Hamilton, visiblemente frustrado, solo pudo ser sexto. Venían ya de un rifirrafe en Zandvoort, cuando el monegasco ignoró una orden de equipo para dejar pasar a su compañero. El caldo de cultivo perfecto para un incendio interno. Pero no estalló.

Leclerc asume el error… y protege la relación

Leclerc no se escondió. Ni con las imágenes ni con su compañero.

“Está claro que nunca queremos ver un coche del mismo equipo en la hierba”, admitió. “Después de revisar todo, hablamos con Lewis. Sé que fui demasiado lejos en la curva 2 y se lo dije. Está muy claro lo que debemos hacer o evitar de ahora en adelante”.

El monegasco cerró la puerta a más detalles, pero dejó claro lo esencial: la química entre ambos no se ha roto.

“No entraré en más detalles de lo que hemos dicho. Lo único que puedo decir es que no afectó a la buena relación que tenemos y no afectará a nada en el futuro. Eso es lo más importante para mí”.

Monza, casa de Ferrari, no es precisamente el lugar ideal para un choque entre compañeros. Leclerc lo sabe.

“Sabemos que pilotamos para Ferrari y, si hay una carrera donde no quieres que pase algo así, es Monza. Cuando estas cosas suceden en nuestra carrera de casa, el lío fuera es enorme”.

El monegasco también apuntó a un punto que duele: la lupa mediática.

“Viendo la carrera desde fuera, hubo fricción entre otros compañeros también, y al final solo se habla de Lewis y de mí, lo cual no creo que sea del todo justo. Pero eso no significa que lo hiciéramos todo perfecto”.

Hamilton pide menos fuego interno y más puntos

Hamilton, siete veces campeón, no solo miró al incidente. Volvió a subrayar que Ferrari tiene que ordenar sus fines de semana. Tres grandes premios seguidos con clasificaciones por debajo de lo esperado han dejado cicatrices.

“Se trata de asegurarnos de que ejecutamos bien para lograr el mejor resultado para el equipo”, dijo. “En vez de trabajar uno contra el otro y acabar cuartos y quintos, quizá podamos trabajar juntos, lograr un podio y sumar más puntos”.

El británico no vende soluciones mágicas. Habla de proceso, de cultura, de estructura.

“Es algo a largo plazo. No es algo que podamos cambiar de un fin de semana a otro. Hay una enorme cantidad de piezas en movimiento, mucha gente, una cultura que lleva ahí muchísimo tiempo, y mover piezas grandes no es tan sencillo”.

Ferrari intenta dar un paso adelante en pista mientras gestiona un vestuario de lujo. Hamilton y Leclerc son rápidos, ambiciosos y muy parejos en ritmo. Esa combinación gana carreras, pero también genera chispas. El reto es que iluminen, no que quemen.

Madring, el nuevo examen: alta velocidad y cero margen

La Fórmula 1 aterriza ahora en territorio desconocido: el nuevo circuito de Madrid, el Madring, un trazado híbrido urbano construido en el complejo de Ifema, junto al aeropuerto internacional de la ciudad. Un escenario estrecho, rápido y sin demasiados respiros.

“Es un circuito tremendamente exigente”, advirtió Hamilton. “De todos los trazados nuevos a los que he ido, este y quizá Arabia Saudí son los dos más difíciles en cuanto a dominar el coche y encontrar las trazadas correctas”.

George Russell, con Mercedes, fue aún más gráfico.

“Es un circuito loco, lo definiría así. Probablemente uno de los más arriesgados de todo el calendario”, afirmó. “Hay curvas de alta velocidad, tipo Jeddah, con los muros muy cerca, sin margen de error. Y luego otras donde llegas muy rápido a una frenada lenta, frenas y giras a la vez; es fácil bloquear neumáticos y, si bloqueas, te vas directo al muro”.

Para los pilotos, el desafío es evidente. Para los equipos, también: la carrera se perfila complicada para adelantar, con un castigo inmediato a cualquier error.

“Va a ser muy exigente para nosotros como pilotos”, añadió Russell. “La carrera será difícil para adelantar, en general no va a ser una cita sencilla”.

Russell contra el reloj… y contra Antonelli

Mientras Ferrari intenta estabilizar su dupla, en Mercedes la batalla interna tiene otro color. Russell llega a Madrid 66 puntos por detrás de su compañero Kimi Antonelli, después de la victoria monumental del italiano en Monza saliendo desde la 19ª posición en la parrilla.

El británico no se engaña. El título se le escapa.

“Necesitaría algo de suerte y buenas actuaciones”, reconoció. “No es algo en lo que esté pensando demasiado, porque él está rindiendo mejor que yo, así que merece liderar el campeonato”.

Quedan nueve o diez carreras, con dudas incluso sobre el final de la temporada, pero la sensación es clara: Antonelli marca el paso.

“Todavía queda un largo camino, pero él aún no ha tenido un mal fin de semana en cuanto a rendimiento”, admitió Russell. “Está rindiendo de forma excepcional. Yo estoy mejor, pero si quiero ganar este campeonato voy a necesitar algo de suerte. No es mi foco. Estoy centrado en ir más rápido y encontrar más rendimiento”.

Antonelli, cabeza fría tras el día de su vida

Al otro lado del garaje, Kimi Antonelli intenta no mirar la clasificación. O al menos, no dejar que le condicione.

“No quiero pensar en el campeonato”, aseguró. “Monza fue la prueba de que no estaba pilotando pensando o preocupándome por el título. Solo estaba pilotando para ganar, para hacer lo mejor posible. Esa es la mentalidad”.

El italiano, aún digiriendo su triunfo desde el fondo de la parrilla, no dudó al describir lo que vivió.

“Hasta ahora ha sido el mejor día de mi vida y sin duda uno que recordaré para siempre”.

Para bajar de la nube, nada de actos de gala. Karting.

“Después de Monza, esa noche, ese día en general, estaba muy excitado. Pero ir a hacer karting el lunes me ayudó a volver a la tierra, a poner los pies en el suelo”, explicó. “Fue un buen día, muy divertido con el equipo. También fue una forma de recordarme de dónde vengo, todo el camino que hemos recorrido”.

La presión, lejos de aplastarle, parece alimentarle.

“Intento abrazarla lo máximo posible. Intento verla como algo positivo, como una oportunidad. Eso es lo que me ayuda a mantener la calma en situaciones difíciles”.

Madrid, con sus muros cercanos y su trazado implacable, no perdonará errores ni roces entre compañeros. Ferrari ya sabe lo que cuesta un exceso de ímpetu en casa. Ahora la pregunta es otra: ¿serán capaces Hamilton y Leclerc de convertir esa conversación a solas en puntos… antes de que el campeonato les deje atrás?