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Hamilton y Verstappen encienden Monza: Rivalidad sin sanciones

En Monza, incluso una sesión de libres puede oler a domingo. Lewis Hamilton y Max Verstappen lo demostraron en la tercera sesión de entrenamientos del Gran Premio de Italia, cuando se encontraron rueda a rueda en plena recta de meta y con la tensión de sus viejos duelos mundialistas flotando en el aire. Al final, hubo susto, reproches por radio y un veredicto claro: sin sanciones.

Todo arrancó en los instantes previos a las últimas vueltas rápidas de la FP3. Hamilton pareció saltarse el orden en la cola de coches que buscaban hueco para lanzar su intento final y se colocó por delante de Verstappen al salir del pit lane. Lo que debía ser una vuelta lanzada más se convirtió en un pequeño sprint improvisado a más de 300 km/h camino de la primera chicane.

Los dos llegaron emparejados a la frenada. Verstappen, a toda velocidad, levantó el pulgar hacia Hamilton en plena recta, un gesto tan irónico como desafiante. Unos metros después, se tiró tarde por el interior de la Variante del Rettifilo. Hamilton, sin margen y sin espacio, tuvo que abrirse y cruzar por la escapatoria para evitar el contacto.

Los dos señalaron al otro. El guion clásico de esta rivalidad.

En la radio de Red Bull, Verstappen no dudó: “He caused that”. Hamilton, hablando con Ferrari, lanzó su propia versión: “I got blocked by Max, so…”. Desde el muro, su ingeniero de carrera, Carlo Santi, le respondió con calma: “Yes, we saw”. Ninguno de los dos terminó esa vuelta; los dos levantaron el pie y abandonaron el intento.

Pese a la secuencia, la FIA revisó el incidente y decidió que no habría consecuencias deportivas. Ni sanciones, ni reprimendas. Hamilton y Verstappen quedan libres de castigo para la clasificación, aunque el mensaje deportivo ya había quedado claro: la rivalidad no se ha enfriado.

Un Verstappen ya irritado

El choque de egos en la recta llegó, además, en un contexto de frustración creciente para Verstappen. Poco antes, el neerlandés ya había mostrado su enfado por radio al encontrarse con un Ferrari en su camino. Su mensaje fue contundente: “This **** Ferrari again! My God! Always in the way!”. El comentario llegó después de que el Cadillac de Sergio Pérez se fuera largo en Lesmo 1, levantando una nube de grava que molestó tanto al Ferrari como al propio Verstappen que venían detrás.

La sensación de tráfico, de coches cruzándose en el peor momento, terminó por encender los ánimos. Monza, con sus colas para buscar rebufos, volvió a demostrar que la gestión del espacio en pista es casi tan delicada como la puesta a punto.

Russell, al frente; Piastri, molesto

La mañana no solo dejó chispas entre Hamilton y Verstappen. Los comisarios también analizaron un posible obstáculo entre George Russell y Oscar Piastri en la misma FP3. El piloto de McLaren se encontró a un Russell muy lento en el vértice de Lesmo 1 y se vio obligado a frenar de forma notable, arruinando su vuelta. De nuevo, investigación. De nuevo, ninguna acción posterior por parte de los comisarios.

Paradójicamente, fue el propio Russell quien marcó el ritmo de la sesión. El británico firmó un 1:22.219 que le colocó en lo más alto de la tabla de tiempos. Detrás, a 0.226, se situó Hamilton, completando un doblete de Ferrari en los entrenamientos finales antes de la clasificación. Verstappen cerró el trío de cabeza, a 0.350 del registro de Russell.

Los tiempos dibujan un escenario apretado en la parte alta. Las radios, en cambio, revelan algo más profundo: en Monza, las cuentas pendientes entre Hamilton y Verstappen nunca se archivan del todo. Y si la tercera sesión de libres ya se vive así, ¿qué puede dejar la lucha por la pole en el templo de la velocidad?