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La justicia australiana ratifica indemnización de 2,84 millones por concierto de Robbie Williams

La larga disputa legal en torno al concierto cancelado de Robbie Williams durante el caótico fin de semana del Formula 1 Australian Grand Prix de 2020 ya tiene veredicto definitivo. Un tribunal de apelaciones en Australia confirmó el fallo que obliga a la Australian Grand Prix Corporation a pagar 2,84 millones de dólares a la promotora World Touring Melbourne por incumplimiento de contrato.

No hubo dudas en la sala. Un panel de tres jueces desestimó por unanimidad el recurso del organismo que gestiona la carrera en Albert Park y ratificó la resolución dictada a comienzos de 2024 por el Tribunal Supremo de Victoria.

Un fin de semana que se desmoronó en horas

El 13 de marzo de 2020, Albert Park se preparaba para abrir sus puertas. Algunos aficionados ya hacían cola en los accesos cuando el mundo del motor se detuvo en seco: el Formula 1 Australian Grand Prix quedaba cancelado a última hora por el avance de la COVID-19.

El plan original era otro. Robbie Williams debía actuar al día siguiente en Lakeside Stadium, integrado en el programa oficial del fin de semana del Gran Premio. Ese concierto también se vino abajo con la cancelación.

Mientras el circuito cerraba, Melbourne seguía viviendo a dos velocidades. Ese mismo fin de semana se disputaron partidos de la National Rugby League y se celebró un concierto en el Sidney Myer Music Bowl. La sensación de desconcierto fue total: algunas grandes citas seguían adelante, otras se suspendían sobre la marcha.

El núcleo del caso: información engañosa

En 2024, el juez Clyde Croft concluyó que los organizadores del Gran Premio habían inducido a error a World Touring Melbourne. Según el fallo, la corporación aseguró a la promotora que el entonces director de salud de Victoria, Brett Sutton, había ordenado que el concierto no se celebrara en el formato previsto.

Esa orden nunca existió.

A las 16:25 del 13 de marzo, los organizadores enviaron un correo electrónico a World Touring Melbourne afirmando que Sutton había recomendado cancelar el Gran Premio o disputarlo sin público. El mensaje se utilizó como base para justificar la cancelación del espectáculo de Williams.

Los documentos revisados por el tribunal dibujan otra escena. Horas antes, el propio Sutton había escrito a los responsables del Gran Premio mostrando su apoyo a la cancelación del concierto de Robbie Williams, pero dejando claro que la decisión final correspondía a los organizadores. No impuso un mandato, no dictó una prohibición formal. Señaló un criterio sanitario y devolvió la pelota al tejado de la corporación.

Para la justicia, esa diferencia es crucial. El tribunal consideró que la promotora fue engañada sobre el verdadero alcance de la posición de las autoridades sanitarias y que, en consecuencia, sufrió pérdidas económicas por una decisión que no se ajustó a lo que se le comunicó contractualmente.

La factura de un error en plena crisis

World Touring Melbourne demandó a la Australian Grand Prix Corporation por incumplimiento de contrato y reclamó la compensación por los ingresos perdidos. El Tribunal Supremo de Victoria le dio la razón y fijó la indemnización en 2,84 millones de dólares, cifra que ahora queda blindada tras el rechazo del recurso.

La corte de apelaciones no encontró margen para reinterpretar los hechos. Respaldó el análisis de primera instancia y cerró la puerta a nuevas maniobras legales de los organizadores del Gran Premio.

Cuatro años después de aquel viernes en el que se echó el cierre a Albert Park con aficionados ya en la puerta, la batalla no se libra ya en los boxes ni en la parrilla, sino en los despachos. Y el mensaje es claro: incluso en medio del caos de una pandemia, la forma en que se comunica y se decide tiene un precio muy concreto.