Lawson lucha en Monza y se aferra al campeonato
Liam Lawson llegó a Monza con impulso. Desde que ocupó el asiento de Isack Hadjar en el Gran Premio de los Países Bajos, tras la lesión de muñeca del francés en el parón veraniego, el neozelandés había aprovechado al máximo una oportunidad que le cayó en pleno curso.
En Zandvoort respondió como un veterano: sin apenas preparación para el fin de semana, se quedó fuera de los puntos en la carrera sprint, pero en la carrera principal firmó un sólido séptimo puesto. Un debut a toda velocidad, sin red.
Monza, en cambio, le recordó lo cruel que puede ser el paddock.
Remontada, toque y adiós a los puntos
El domingo arrancó cuesta arriba: salida desde el pit lane, última posición, tráfico por delante y un circuito que castiga cualquier error. Lejos de resignarse, Lawson se lanzó. Adelantamiento a adelantamiento, fue abriéndose paso hasta colocarse undécimo, a las puertas de los puntos, con ritmo y decisión.
Entonces llegó el golpe que cambió su tarde. Un contacto con el Audi de Nico Hülkenberg dañó el alerón delantero del coche de Lawson y destrozó su carrera. Con el monoplaza tocado, cualquier opción de colarse en el top-10 se esfumó. De aspirar a los puntos a salir de Monza con una carrera para olvidar.
Mientras tanto, Pierre Gasly, autor de la pole en el Gran Premio de Italia con Alpine, sí logró capitalizar su posición: terminó séptimo en Monza y se mantiene en la pelea directa con Lawson en la clasificación.
Una clasificación apretada y un respiro antes de Bakú
Pese al revés en Italia, el balance del neozelandés sigue siendo notable. Lawson ocupa el noveno puesto del campeonato con 51 puntos. Está a 20 de Hadjar, el hombre al que sustituyó tras la lesión, y mantiene un colchón de 10 sobre Gasly, que aprieta desde atrás tras su pole en Monza y ese séptimo lugar en carrera.
El calendario ofrece ahora un respiro. Tras el Gran Premio de España del lunes por la mañana, el campeonato entra en una pausa de dos semanas antes de viajar a Azerbaiyán.
Tiempo para revisar datos, enfriar la frustración de Monza y, sobre todo, afinar un piloto que ya ha demostrado que, cuando le dan un asiento, no piensa soltarlo fácilmente. La próxima respuesta de Lawson llegará en las calles de Bakú. Y ahí no hay margen para esconderse.




