Leclerc fuera en Monza tras accidente y duelo con Hamilton
En Monza, en la casa de Ferrari, el domingo de Charles Leclerc duró apenas dos vueltas. Y fueron dos vueltas intensas, caóticas, casi violentas.
El monegasco terminó contra las barreras de neumáticos en la Parabolica, con un impacto seco que heló el ambiente en las gradas rojas. Perdió el control, se fue recto sobre la grava tras medio trompo y golpeó de costado la protección. Bandera roja. Más de media hora de interrupción para retirar el Ferrari y reparar el muro.
Leclerc fue trasladado al centro médico del circuito para un chequeo. Llevaba tiempo arrastrando problemas de visión borrosa en el ojo derecho, un detalle que añadió preocupación al accidente. Tras las revisiones, la noticia que todos en Ferrari necesitaban: nada grave. Solo dolor por el golpe, lo habitual después de un impacto de ese calibre. El propio piloto lo resumió con alivio: lo que más le inquietaba, el ojo, está “bien ahora”.
Dos vueltas, un choque… y una batalla interna
Antes del accidente, esas dos vueltas dejaron otra escena que dará que hablar en Maranello: un duelo al límite con su compañero Lewis Hamilton en la primera vuelta, justo en el arranque del Gran Premio de casa.
Leclerc partía tercero en la parrilla, Hamilton cuarto. Salida limpia, tensión máxima. Al llegar a la segunda curva, el número 16 cerró la puerta con dureza. Apenas dejó espacio a Hamilton, que se vio obligado a salirse a la grava para evitar algo peor. El británico sobrevivió a la maniobra, pero la imagen fue contundente: dos Ferrari midiéndose como si se tratara de rivales directos, no de compañeros de box.
Leclerc explicó así la acción: Hamilton lanzó el ataque, el hueco era mínimo y él decidió apurar la segunda curva al máximo, por dentro, subido al piano, intentando trazar lo más cerrado posible. Admitió que fue “demasiado ajustado” y que ni siquiera sabe si llegaron a tocarse. Solo vio, por el retrovisor, la excursión de su compañero a la trampa de grava.
“Por supuesto, nunca quieres eso cuando luchas con tu compañero de equipo”, reconoció.
Tensión en pista, calma en el box
El incidente alimenta un relato que lleva semanas flotando alrededor de Ferrari: la supuesta guerra interna entre Leclerc y Hamilton. El monegasco se mostró tajante al respecto. Insiste en que la relación es buena, que el ambiente es “pacífico y amistoso” y que no entiende de dónde salen esas historias. Ya había pasado en Zandvoort, recordó.
Aun así, no se escondió. Aceptó que esta vez ambos cruzaron una línea competitiva: según su propia lectura, Hamilton se excedió en la primera curva y él respondió yendo al límite en la segunda, sin lograr cerrar lo suficiente como para evitar el susto del británico.
“Eso, por supuesto, no está bien”, admitió, consciente de que este tipo de maniobras, entre compañeros, se analizan con lupa dentro de la escudería.
Monza deja a Leclerc dolorido, sin puntos y con un Ferrari destrozado, pero también con una advertencia clara: cuando la presión aprieta y la grada ruge de rojo, incluso dentro del mismo garaje, nadie levanta el pie.




