Max Verstappen anticipa un Monza doloroso por las reglas de 2026
Max Verstappen llega a Italia con una certeza incómoda: el Gran Premio de Monza va a doler. No por un rival directo, ni por un coche desequilibrado, sino por unas reglas de 2026 que, en un circuito como este, exponen todas sus costuras.
El neerlandés, que lleva meses alzando la voz contra la nueva normativa, ya no busca titulares. Busca asumir lo inevitable. “Realmente doloroso, es muy ineficiente energéticamente”, admitió al ser preguntado por cómo espera que se sientan los coches de 2026 en Monza. Y remató con una frase que describe bien su estado de ánimo: “Lo he aceptado mentalmente”.
Monza, el examen más duro para 2026
No es una sorpresa para nadie en el paddock. Desde hace tiempo, Monza aparece subrayado en rojo en cualquier debate sobre el reglamento de 2026. El reparto 50:50 entre motor de combustión interna y potencia eléctrica convierte a un templo de la velocidad en una especie de laboratorio extremo de gestión de energía.
Verstappen ya lo había anticipado en 2023, cuando llegó a vaticinar que habría que reducir marchas en plena recta en el Autodromo Nazionale para ahorrar batería. La idea choca frontalmente con la esencia de Monza: gas a fondo, largas rectas, rebufos y frenadas al límite.
Ahora, con el cambio regulatorio cada vez más cerca, el tricampeón mundial no esconde su incomodidad, pero baja el tono de la crítica. “No quiero ser demasiado negativo con todo esto. Es lo que hay, lo he aceptado mentalmente”, explicó. Y dejó una imagen clara de lo que espera al volante: “Hay que prepararse para un fin de semana un poco diferente. No puedes ir a fondo, tienes que ser suave con el acelerador. Vamos a llamarlo así”.
Reglas “lejos de estar arregladas”
Verstappen ha sido una de las voces más contundentes contra la dirección que ha tomado la Fórmula 1 con estas normas. Ha llegado a compararlas con “Mario Kart” en el pasado. Ahora el discurso se matiza, pero el mensaje de fondo no cambia: el problema sigue ahí.
Según el piloto de Red Bull, tanto la F1 como la FIA están intentando “hacer lo mejor posible” para gestionar el escenario que se viene, con ajustes a mitad de camino para suavizar los puntos más conflictivos. Sin embargo, insiste en que esos retoques no solucionan el fondo de la cuestión.
Preguntado por si las modificaciones introducidas en mitad de temporada pueden hacer que Monza sea mejor o peor para los adelantamientos en 2026, Verstappen fue directo: en muchos circuitos se están haciendo cambios para intentar mejorar el espectáculo, pero “mejor” no significa “arreglado”. “Está lejos de estar arreglado”, subrayó, antes de recordar que todos, desde la FIA hasta la organización de la F1, están tratando de lidiar con la situación actual.
El mensaje es claro: se trabaja, sí, pero el producto final dista mucho de convencer a uno de sus grandes protagonistas.
Sin milagros a la vista para Red Bull
La conversación se desplazó inevitablemente hacia el presente inmediato. ¿Qué puede esperar Red Bull este fin de semana en Monza, ya con el foco mediático apuntando al rendimiento de los motores de 2026 y con la escudería de Milton Keynes considerada como referencia en motor de combustión interna?
Verstappen enfrió cualquier entusiasmo. No promete exhibiciones. Ni siquiera un respiro. “En los circuitos ineficientes no hemos sido particularmente buenos con la energía, así que no espero milagros aquí. Seguirá siendo duro”, reconoció.
El neerlandés apuntó también a un factor que pesa cada vez más en la segunda mitad del año: la carrera por las mejoras. “Otros equipos a nuestro alrededor están trayendo actualizaciones en este momento, así que están dando pasos adelante. Ya estábamos por detrás antes de eso, así que no espero que eso cambie ahora”, admitió, sin rodeos.
El objetivo, por tanto, se desplaza ligeramente. Más que pensar en una solución inmediata, Red Bull mira a medio plazo. “Solo intentamos aprender más sobre el coche y sobre las cosas que queremos hacer diferente para el año que viene también”, explicó.
Monza se presenta, así, como un doble examen: un fin de semana exigente para el paquete actual de Red Bull y, al mismo tiempo, un recordatorio incómodo de lo que puede ser la Fórmula 1 de 2026 en uno de sus escenarios más icónicos.
La pregunta ya no es si Verstappen está de acuerdo con el rumbo de la categoría. La pregunta es cuánto está dispuesto a sacrificar el espectáculo de circuitos como Monza en nombre del futuro híbrido de la F1.




