Mercedes y sus desafíos en Zandvoort: Un fin de semana extraño
Mercedes se marchó de Zandvoort con un botín sólido y una sensación incómoda. Segundo y tercero en clasificación, segundo y tercero en carrera, victoria y pole en la sprint con George Russell, liderato del campeonato ampliado para Kimi Antonelli. Sobre el papel, un fin de semana notable. En la pista, otra historia.
Andrew Shovlin, director de ingeniería en pista, no se anduvo con rodeos al analizar uno de los puntos débiles del W15 en el Dutch Grand Prix: las curvas rápidas de Zandvoort. Su veredicto interno fue contundente: “rubbish”. Y esa palabra resume bien el desconcierto del equipo.
De dominar la sprint a perseguir a Norris
El viernes y el sábado por la mañana, el guion parecía claro. Russell se adueñó de la pole para la sprint y remató con la victoria. Mercedes marcaba el ritmo y obligaba a reaccionar a sus rivales. Pero cuando llegó el momento decisivo, apareció Lando Norris.
El piloto de McLaren se llevó la pole del domingo y también el triunfo en el gran premio, dejando a Mercedes a la estela pese a ocupar igualmente el 2-3 tanto en clasificación como en carrera. Esta vez, con Antonelli por delante de Russell, lo que permitió al italiano estirar su ventaja en el campeonato hasta los 59 puntos.
El resultado maquilló un problema que en Brackley no terminan de entender: el rendimiento que apuntaba a dominio al inicio del fin de semana no se mantuvo frente a su rival directo.
Las curvas 7, 8 y 9, el agujero negro del W15
Shovlin explicó que el equipo ha detectado “unas cuantas cosas” en el lado del rendimiento que deben investigar esta semana. El foco está en un tramo muy concreto del circuito: la secuencia de las curvas 7, 8 y 9.
Ahí, el coche se vino abajo. La combinación de curvas rápidas hacia la derecha castigó con dureza los neumáticos del lado izquierdo y dejó al Mercedes sin respuesta frente a los mejores. El resto del trazado, según el propio Shovlin, se veía “sólido”. Pero en ese sector, la pérdida era evidente.
Lo inquietante para el equipo es que no se trata de un patrón que hayan sufrido este año en otros circuitos con curvas enlazadas en una sola dirección. Zandvoort destapó una debilidad nueva, y todavía no tienen claro el origen.
Mismo coche, sensaciones opuestas
Si el comportamiento en las curvas rápidas ya generaba dudas, lo que ocurrió a lo largo de la carrera añadió otra capa de misterio. Entre la sprint y el gran premio, Mercedes apenas tocó los coches. Cambios mínimos. Nada radical. Durante la propia carrera, tampoco hubo grandes variaciones de reglaje.
Y sin embargo, el rendimiento fue un vaivén.
Russell firmó un primer stint discreto en comparación con los siguientes. Antonelli, al contrario: abrió fuerte, pero en el segundo stint perdió algo de ritmo, en el tercero cayó un poco más y solo recuperó parte de la velocidad al final. Todo ello sin que el equipo jugara con mapas electrónicos o ángulos de flap de forma agresiva.
Lo más llamativo: las sensaciones de ambos pilotos con el mismo coche divergieron. Russell habló de un monoplaza claramente subvirador. Antonelli, de lo contrario, de un coche sobrevirador. Dos lecturas opuestas, dos estilos de conducción, pero un mismo punto de partida en cuanto a puesta a punto. En Mercedes, por ahora, no saben explicar por qué la diferencia fue tan marcada.
Un gran botín en un fin de semana “raro”
En medio de tantas incógnitas, los números son difíciles de discutir. Mercedes firmó su segundo mayor botín de puntos de la temporada: 46, solo por detrás de los 55 sumados en el Chinese GP. En ambos casos, fines de semana con sprint, con más unidades en juego.
Shovlin admitió que, pese a no estar en su mejor versión en términos de rendimiento puro, el equipo disfrutó el desafío táctico desde el muro. Decisiones rápidas, presión constante, necesidad de reaccionar sobre la marcha. Mercedes respondió bien a ese estrés competitivo y convirtió un coche imperfecto en un resultado fuerte.
El problema es otro: cuando la estructura sale de un circuito con casi medio centenar de puntos… y aun así se pasa los días siguientes rascándose la cabeza, algo importante falta en el puzle.
Zandvoort deja a Mercedes con una sensación extraña: resultados de aspirante al título, ritmo de perseguidor y un interrogante enorme sobre qué ocurrió realmente en ese tramo maldito de curvas rápidas. La temporada avanza. La pregunta es si encontrarán las respuestas antes de que Norris y McLaren conviertan estas dudas en una brecha definitiva.




