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Monza hierve: calor extremo y caos en la pista

Monza siempre ha sido una caldera emocional. Este año, además, lo es también en el termómetro. El Gran Premio de Italia ha sido declarado oficialmente carrera de “riesgo por calor” y el templo de la velocidad se prepara para un fin de semana tan abrasador como decisivo en el campeonato.

Mientras los mecánicos afinan detalles en los garajes y los aficionados empiezan a teñir de rojo las gradas, el paddock hierve de historias: decisiones médicas, polémicas legales, cambios de clasificación y un líder del Mundial obligado a remontar desde el fondo de la parrilla.

Monza, bajo aviso por calor

La ola de calor que golpea el norte de Italia ha llevado a los organizadores a activar el protocolo de carrera por riesgo térmico por segunda vez esta temporada. Se esperan más de 31ºC durante la prueba del domingo, con temperaturas ambientales en la zona de Monza, al noreste de Milán, instaladas en la franja media de los 30 grados durante todo el fin de semana.

El termómetro llegó a marcar 36ºC el miércoles cerca del aeropuerto de Linate. Con ese contexto, la FIA ha autorizado a los pilotos a utilizar un sistema de refrigeración por líquido —como glicol— que circula por una camiseta ignífuga bajo el mono. No es obligatorio, pero tiene trampa: quien decida no usarlo deberá cargar con 5 kg de lastre extra en el coche para no obtener ventaja competitiva.

En un circuito de altísima velocidad, donde cada centésima cuenta y los frenos y el motor ya van al límite, esos kilos pueden marcar la diferencia entre la pole y la tercera fila. O entre acabar la carrera y sucumbir al desgaste.

El motor Ferrari se pone a la altura

Mientras el calor aprieta, el paddock mira también al interior de los capós. El nuevo impulso del motor Ferrari se ha convertido en uno de los grandes temas del fin de semana. Según los cálculos en pista, la mejora ronda la décima por vuelta. Parece poco. En Monza no lo es.

En Silverstone y Spa, dos trazados de potencia pura, Ferrari ya había compensado su déficit de motor con una gran velocidad en curva hasta el punto de pelear y ganar en cabeza, con algo de fortuna de por medio. Ahora, con ese extra de potencia, en casa y con el rugido del público, el equipo italiano se ve de nuevo dentro del cuadro de favoritos.

Mientras tanto, en los primeros compases de la sesión, solo Carlos Sainz se atrevió a salir con neumáticos blandos entre los cinco pilotos en pista. El resto, con medios. Casi diez minutos de sesión sin tiempos marcados. Un prólogo extraño, tenso, como si todos midieran cada movimiento en un fin de semana en el que un error se paga caro.

Antonelli obligado a remontar, Russell al acecho

El campeonato llega a Monza con un nombre propio al frente: Kimi Antonelli. El italiano domina la clasificación con 59 puntos de ventaja sobre George Russell y Lewis Hamilton, empatados, con Russell por delante gracias a sus dos victorias este año. Lando Norris, lanzado tras encadenar dos triunfos y ganar en Países Bajos, se sitúa 83 puntos por detrás, pero su ritmo reciente lo mantiene en plena persecución.

El giro dramático del fin de semana lo marca la sanción a Antonelli. Un cambio de motor lo condena a salir desde el fondo de la parrilla el domingo. Para el joven líder, el escenario es claro: minimizar daños, sobrevivir al caos y pescar todos los puntos posibles. Para Russell, la oportunidad es de oro. El británico ya encabezó la segunda sesión de libres en Monza y ve una ventana abierta para recortar un buen puñado de puntos a su compañero de equipo.

Mercedes, mientras tanto, sostiene el mando del campeonato de constructores. El triunfo al sprint de Russell en Países Bajos y las seis victorias de Antonelli han disparado el marcador del equipo. Ferrari persigue desde la segunda plaza, a menos de 100 puntos, alentada por su público y por la mejora de su unidad de potencia. McLaren, impulsada por las victorias consecutivas de Norris, se ha metido de lleno en la pelea. Más atrás, Alpine ha visto recortado su botín tras un fallo en los despachos, y Cadillac sigue sin estrenar su casillero en su temporada de debut.

Hadjar, fuera por lesión; Lawson repite junto a Verstappen

No todas las ausencias se explican con sanciones. Red Bull volverá a estar sin Isack Hadjar, todavía convaleciente de la lesión de muñeca sufrida en verano. El francés, de 21 años, ya se perdió el Gran Premio de Países Bajos y tampoco estará en Italia. Su lugar lo ocupará de nuevo Liam Lawson.

El neozelandés, habitual de Racing Bulls, repetirá como compañero de Max Verstappen tras firmar un notable séptimo puesto en la cita anterior. Su asiento en Racing Bulls volverá a manos del piloto reserva, Yuki Tsunoda.

Red Bull ha explicado que Hadjar, que se rompió la muñeca boxeando, progresa de forma “alentadora”, pero la prioridad del equipo es clara: nada de riesgos innecesarios con su regreso. Con la estructura situada en la cuarta plaza del Mundial de constructores, por detrás de Mercedes, Ferrari y McLaren, cada decisión cuenta. También las médicas.

Gasly pierde el podio de Mónaco en los tribunales

Mientras los coches afinan reglajes en Monza, una resolución judicial ha reordenado el pasado reciente del campeonato. McLaren y Red Bull ganaron su recurso contra el resultado del Gran Premio de Mónaco, tras el caos con múltiples sanciones erróneas por exceso de velocidad en el pit lane.

La victoria en los despachos devuelve a Isack Hadjar al tercer puesto en Mónaco y relega a Pierre Gasly. El francés de Alpine había subido al podio tras una apelación de su equipo que anuló dos sanciones de cinco segundos, pero la corte de apelación ha reinstaurado el castigo. Gasly, tercero en meta, cae hasta la séptima posición, la que figuraba en los resultados oficiales iniciales.

Oscar Piastri sube al cuarto lugar, mientras que Liam Lawson y Arvid Lindblad escalan a quinta y sexta posición respectivamente. El golpe estadístico para Gasly es claro: de 44 puntos y décimo en el campeonato, pasa a 35… y sigue décimo.

Briatore apunta al tribunal, la FIA responde

El caso no se ha cerrado sin ruido político. El jefe de Alpine, Flavio Briatore, apuntó directamente a la imparcialidad del tribunal de apelación de la FIA, al asegurar que uno de los jueces implicados en el caso Gasly tenía “vínculos” con McLaren.

La respuesta de la corte no tardó en llegar. El máximo órgano judicial de la federación rechazó de plano las insinuaciones y recordó que sus jueces están sujetos a estrictos requisitos de independencia y confidencialidad, presentan declaraciones anuales de intereses al responsable de cumplimiento de la FIA y firman una declaración específica de independencia para cada caso, en función del asunto y de las partes involucradas.

Un recordatorio de que, en la Fórmula 1 moderna, los títulos no solo se juegan a 300 km/h. También se litigan a puerta cerrada.

Caza de fotos y juego del gato y el ratón en el paddock

Lejos de los despachos y las hojas de tiempos, Monza mantiene su propio espectáculo cotidiano: la llegada de los pilotos al paddock. Convertido en un pasillo de flashes, el acceso principal al circuito se transforma en una pequeña batalla por la mejor imagen.

Los fotógrafos cargan equipos de miles de euros y se abren paso entre aficionados y personal del circuito para cazar el gesto, el atuendo o la mirada de cada estrella. Siempre que los pilotos pasen por la puerta principal, claro. Cuando alguno decide esquivarla, comienza el juego del gato y el ratón: rumores, carreras por el interior del paddock, cambios de rumbo de última hora.

Lewis Hamilton lo vivió en carne propia. Un grupo de fotógrafos se lanzó a toda velocidad hacia la zona trasera de los motorhomes cuando se supo que el siete veces campeón del mundo había entrado por allí. Con pantallas levantadas para preservar la intimidad, solo uno o dos lograron un disparo a larga distancia. De vuelta a la entrada principal, otro piloto de Ferrari volvió a escabullirse ante una multitud aún mayor.

En medio de ese caos calculado, hasta un teléfono móvil al borde del sobrecalentamiento sirve para atrapar un instante. Monza no perdona la distracción.

Rebufos, F2 y una clasificación que promete lío

En la pista, la tensión se palpa desde la antesala: la clasificación. La experiencia del viernes en la Fórmula 2 dejó un aviso claro. Veintidós coches peleando por encontrar un hueco, por colocarse detrás de otro para aprovechar el rebufo, por no quedar atrapados en tráfico. Coches “tropezando” entre sí para que otro tirara primero. Un caos.

Todo apunta a que la lucha por el rebufo será igual de feroz en Fórmula 1. El slipstream en Monza no es un detalle táctico; es un arma. Alpine lo sabe bien: es un circuito talismán para sus dos pilotos. Franco Colapinto debutó aquí en la categoría reina y Pierre Gasly logró en este escenario su primera victoria en 2020. Ahora, ambos parecen haber encontrado una buena sintonía de trabajo justo cuando el equipo más lo necesita.

Con el motor Ferrari mejorado, el calor asfixiante, Antonelli condenado a remontar, Russell oliendo sangre, Norris en plena racha y una Tifosi hambrienta de gloria, Monza se prepara para un domingo sin red.

¿Podrá el líder sobrevivir desde el fondo, o el rugido rojo acabará por volcar el campeonato en el templo de la velocidad?