logo

Monza reabre el caso Gasly: Podio perdido y protestas de Audi

El fin de semana de Fórmula 1 en Monza dejó mucho más que el ruido de los V6 y el clásico mar rojo en la recta principal. Trajo, por fin, el veredicto sobre uno de los episodios más enrevesados del año: el resultado del Gran Premio de Mónaco.

Tres meses después de aquella carrera en el Principado, el fallo llegó con bisturí: Pierre Gasly perdió definitivamente su podio y Isack Hadjar heredó el tercer puesto. Un desenlace tardío para una historia que ya había dado varias vueltas.

El rompecabezas de Mónaco

En Mónaco, todo empezó con mediciones de velocidad en el pit lane y las consiguientes sanciones de tiempo. Gasly cruzó la meta tercero. Luego cayó en la clasificación por la penalización. Después, tras una primera protesta, recuperó el podio. Ahora lo vuelve a perder.

El francés de Alpine pasa de héroe a damnificado en una resolución que se ha estirado casi hasta el límite de lo razonable para un campeonato que se decide por detalles. Hadjar, por su parte, sube a un podio que celebrará sin champán en el parque cerrado, pero con el mismo valor en la tabla del campeonato.

¿Habrá otra ola de recursos y debates? Esa es la pregunta que flota en el paddock, cansado de resultados que cambian cuando los focos del domingo ya se han apagado.

De Mónaco a Monza: ahora es Audi quien se planta

Si en Mónaco el problema fueron las sanciones, en Monza el foco está en la ausencia de una. Y ahí entra en escena Audi.

Tras el Gran Premio de Italia, la estructura germano-suiza notificó dentro del plazo reglamentario que se reserva el derecho a presentar una protesta formal contra el resultado de la carrera. No es un gesto vacío: es el primer paso para intentar reescribir la zona baja del top 10.

El punto de fricción tiene nombre y apellido: Yuki Tsunoda.

El japonés, al volante del Racing Bulls en sustitución de Liam Lawson (que a su vez cubría la baja de Isack Hadjar en Red Bull Racing), terminó décimo y se llevó el último punto en juego. Justo detrás, en 11ª y 12ª posición, los dos Audi: Gabriel Bortoleto y Nico Hülkenberg. Sin sanciones, sin puntos, sin premio.

El reinicio bajo la lupa

Todo se reduce a un momento clave: el reinicio tras la bandera roja provocada por el accidente de Charles Leclerc.

Camino de la parrilla, Tsunoda se equivocó de lado. Se alineó inicialmente a la izquierda, cuando su cajón estaba en la derecha. Corrigió tarde, giró de forma brusca y acabó algo cruzado en su posición de salida. Lo suficiente para sembrar dudas. Demasiado poco, según los comisarios, para castigarle.

El director de carrera, Rui Marques, abortó la salida y ordenó una vuelta de formación adicional. Eso abrió un capítulo reglamentario muy claro: si un piloto provoca una vuelta extra de formación, debe arrancar desde el pit lane.

Tsunoda no lo hizo. Nadie le llamó al pit lane. Y los comisarios decidieron no imponer sanción.

Su razonamiento, resumido, fue el siguiente: ni el equipo ni el piloto fueron informados de que se les consideraba responsables de la vuelta extra; el japonés no fue declarado oficialmente mal posicionado en la parrilla; y la vuelta de formación adicional se ordenó por motivos de seguridad y de buena fe. Con esos argumentos, descartaron el stop-and-go que habría cambiado la carrera del japonés… y la de Audi.

La ventana de Audi

Audi reaccionó rápido. Dentro de la hora posterior a la bandera a cuadros comunicó que estudiaba recurrir. Con ese aviso, el equipo se aseguró 96 horas, desde la tarde del domingo, para formalizar o no la protesta.

Si finalmente presenta el recurso y este prospera, el escenario es claro: Tsunoda podría recibir una sanción de tiempo a posteriori. Un stop-and-go estándar se traduce en 30 segundos añadidos al crono final. Con ese lastre, el japonés caería fuera de los puntos.

El efecto dominó sería inmediato: Bortoleto subiría al décimo puesto y se llevaría un punto. Hülkenberg avanzaría también una posición. No cambiaría la parte alta del resultado, pero para un proyecto como Audi, cada punto en esta fase de construcción pesa como oro.

En Mónaco, un podio cambió de manos tres meses después. En Monza, un solo punto puede acabar en un despacho. La temporada avanza, pero la sensación es clara: cada vez se corre más deprisa en pista… y más despacio en los tribunales deportivos.