El nuevo Madring: críticas y oportunidades tras el Gran Premio de España
El estreno del Gran Premio de España en el nuevo circuito urbano de Madrid dejó una sensación extraña. Mucho brillo fuera de la pista, una infraestructura potente, un ambiente de gran evento… pero muy poco espectáculo en pista. Tanto, que algunos pilotos no se mordieron la lengua.
Alex Albon, de Williams, resumió el sentir de muchos con crudeza: la carrera fue “bastante aburrida”. Gabriel Bortoleto, de Audi, fue todavía más gráfico: dijo que “casi se quedó dormido”. El Madring, exigente y vistoso a una vuelta, se convirtió en un tapón a la hora de adelantar.
Lando Norris, vigente campeón del mundo, afinó el tiro. Reconoció que el trazado tiene gracia en clasificación, pero señaló sin rodeos que una sección del circuito es “inútil” y que, tal y como está ahora, “no es un gran circuito”. La crítica no iba al envoltorio, sino al corazón del diseño.
Un evento de nivel, un circuito por pulir
Mientras los pilotos se quejaban de la falta de oportunidades de adelantamiento, los jefes de equipo se deshacían en elogios hacia el esfuerzo organizativo de Madrid y las instalaciones levantadas en Ifema, junto al aeropuerto.
Frederic Vasseur, director de Ferrari, quiso poner contexto: “Primero, tengo que decir que podemos hablar de los adelantamientos, pero en general, para mí, el evento fue enorme. La infraestructura, la forma en que nos recibió la ciudad, fue espectacular. Hay que ser justos con ellos y felicitar a Madrid por el trabajo hecho en ese sentido”.
Vasseur subrayó otro punto clave: margen de maniobra. “Están dispuestos a hacer modificaciones en el futuro. Probablemente tienen más libertad en Madrid que en Mónaco para cambiar cosas. Trabajemos juntos para ver si podemos hacer algo. En general, tenemos que ser justos con ellos. Ha sido un buen esfuerzo”.
Toto Wolff, jefe de Mercedes, fue incluso más rotundo en su valoración del debut: “Para una primera carrera, es probablemente uno de los mejores, o quizá el mejor, que he visto. Es un circuito temporal. Han construido algo que supone un reto para los pilotos. Un mini Macau o un mini Mónaco. La localización es buena”.
El austríaco puso el foco en algo que a F1 le obsesiona: espacio. “Estamos pensando cuánto más podemos hacer el año que viene en cuanto a eventos o presentaciones, porque tenemos espacio, y eso es muy raro. Así que diría: enhorabuena para ser la primera vez”.
El elogio, sin embargo, venía con asterisco. “Luego viene la parte complicada: hacer un circuito que sea espectacular también para los pilotos y, al mismo tiempo, construirlo de manera que haya muchos adelantamientos. Hablé con el CEO del circuito y están totalmente abiertos para el año que viene. Ya han tenido conversaciones con la FIA sobre qué deberían hacer y cómo trazar el circuito para favorecer los adelantamientos. Hay un diálogo constante y creo que entienden que podemos retocarlo aquí y allá”.
Un trazado que castiga el riesgo
La victoria fue para Kimi Antonelli, pero ni el ganador se marchó satisfecho con la forma en que se desarrolló la carrera. Su diagnóstico fue directo: el Madring no invita a atacar.
“No crea oportunidades de adelantamiento y no te empuja a intentar un movimiento porque el 80% de las veces puedes tener un contacto”, explicó. Para él, hay curvas que deben cambiarse si se quiere ver lucha real en domingo: “Ahora mismo, sí, es bonito a una vuelta, pero en carrera te quedas atascado detrás”.
Norris, que perdió el triunfo con McLaren por la mala fortuna del ‘virtual safety car’, fue uno de los más específicos al señalar qué no funciona. “Hay cambios obvios que deberían hacer. Deberían quitar las curvas 18 y 19, son inútiles. Bastaría con tener una recta más larga hacia una horquilla”.
Su incredulidad con el diseño actual quedó resumida en una frase: “No sé cómo alguien ve este diseño y dice: ‘perfecto’”. Aun así, ve potencial en el proyecto: “Hay muchas oportunidades. Pueden convertirlo en un circuito bueno para las carreras, y me ilusiona volver el año que viene si hacen estos cambios, porque creo que es divertido de pilotar y puede ser un gran trazado”.
Quejas también en las gradas
La crítica no vino solo del paddock. En redes sociales, muchos aficionados denunciaron problemas de acceso y carencias en las instalaciones: zonas en las que había que sentarse directamente sobre la tierra, visibilidad pobre en algunos puntos, servicios dañados y una sensación general de falta de preparación.
No sorprendió a nadie dentro del campeonato. Era conocido que los organizadores trabajaban contra el reloj para tener listo el circuito a tiempo para su estreno. El Madring combina carreteras ya existentes en el recinto ferial de Ifema con secciones construidas como trazado permanente, incluida la curva peraltada de la T12, bautizada como La Monumental, su firma visual más reconocible.
Madrid promete reacción
El director general del Madring, Luis García Abad —exmánager del doble campeón del mundo Fernando Alonso— no respondió a las peticiones de comentario de la BBC el lunes, pero sí habló tras la carrera con Autosport y dejó claro que el circuito no se quedará congelado.
“La FIA definió claramente cuál es la forma de mejorar el trazado, y estaremos abiertos porque tendremos que reinstalar el circuito para el próximo año”, explicó. Su lectura del fin de semana fue matizada: “Creo de verdad que los pilotos disfrutaron mucho la clasificación. Pero, por supuesto, intentaremos hacer una mejora para el año que viene”.
García Abad insistió en que el margen existe: “Tenemos el espacio, tenemos la sede, tenemos las instalaciones, tenemos la capacidad para hacerlo. Estoy seguro de que FOM, la FIA y nosotros mismos lo intentaremos. Si podemos mejorar algo, lo haremos”.
El mensaje es claro: Madrid ha entrado en el calendario con fuerza, pero con deberes inmediatos. El envoltorio ya compite con las grandes plazas del campeonato. Ahora falta lo esencial: que el Madring deje de ser un bonito decorado y se convierta en un circuito donde las carreras se ganen con el volante… y no solo con la estrategia.




