logo

Pierre Gasly logra una pole histórica en Monza

En Monza, donde los motores cuentan pero las historias pesan más, Pierre Gasly escribió la suya. El piloto de Alpine, tantas veces confinado al pelotón de la zona media, se alzó con una pole position monumental en el Gran Premio de Italia, batiendo por solo 0.060 segundos al Mercedes de George Russell y devolviendo su nombre al primer plano de la Fórmula 1.

Lo hizo en el mismo escenario donde logró su única victoria en 2020, entonces con el equipo junior de Red Bull. Y lo hizo un día después de recibir un golpe deportivo y emocional: la pérdida de su tercer puesto en el Gran Premio de Mónaco tras la decisión del Tribunal de Apelación de la FIA de restituir una sanción de junio. De la frustración al éxtasis en 24 horas.

Una vuelta perfecta en el templo de la velocidad

Gasly, de 30 años, se sintió conectado con el coche desde el primer giro en la Q1. Sesión tras sesión fue limando décimas, hasta que en el momento decisivo, con Monza en silencio expectante, encadenó una vuelta que rozó la perfección. El cronómetro se detuvo en un tiempo inalcanzable para el resto.

Russell, gran favorito a la pole tras la penalización de su compañero Kimi Antonelli, se quedó a una uña. Oscar Piastri colocó su McLaren en tercera posición, a apenas 0.12 segundos del Mercedes, mientras que los Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton tuvieron que conformarse con el cuarto y quinto puesto, pese a estrenar un motor que se estimaba valía una décima por vuelta.

Max Verstappen, con un sábado extraño y desordenado, solo pudo ser sexto con Red Bull. Lando Norris, atrapado en el tráfico y perjudicado por los errores ajenos, terminó noveno con el otro McLaren.

La pole de Gasly no es solo un resultado llamativo. Es histórica. Ningún francés había partido primero en un gran premio desde Jean Alesi con Benetton, también en Monza, en 1997. Han pasado 27 años.

Russell, una oportunidad que se le escapa

La clasificación parecía diseñada para que Russell recortara una buena porción de puntos a Antonelli. El joven italiano, líder del campeonato, solo pudo ser séptimo en la crono y, para colmo, arrastraba una sanción que lo mandará al fondo de la parrilla por montar un nuevo motor. Una ocasión dorada para el británico.

Mercedes jugó en equipo: Antonelli trabajó durante buena parte de la sesión dando rebufo a Russell, tirando de él en las rectas para maximizar su velocidad punta. El plan parecía sólido. El resultado final, no tanto.

En la vuelta decisiva, la gestión de las distancias en pista se volvió un pequeño caos. Russell arrancó su intento final demasiado cerca de Verstappen, que justo antes de Parabolica levantó de manera brusca para evitar ser el coche de cabeza sin rebufo, dejando pasar a Antonelli. Ese movimiento descolocó al británico, que no pudo cuadrar su preparación de vuelta como quería.

El propio Russell reconoció que, visto con perspectiva, quizá habría sido mejor no intentar esa jugada de rebufos. Aun así, P2 en Monza es un gran lugar para arrancar la carrera. Lo que duele es haber sido derrotado por un Alpine que, sobre el papel, no estaba llamado a pelear por la pole.

Piastri resurge; Norris paga el precio

La tercera posición de Oscar Piastri supone un soplo de aire fresco para el australiano tras varios fines de semana complicados. Lo más llamativo: su mejor tiempo llegó en su primer intento lanzado, sin la típica preparación perfecta de rebufo que todos buscan en Monza.

En el último intento, Piastri encabezaba el grupo, con Norris justo detrás. Mala posición estratégica para ambos, sin nadie delante que les diera un rebufo claro en las rectas. El australiano intentó compensar apurando al máximo la frenada en la primera chicane. Apuró demasiado. Bloqueo, recto por la escapatoria y adiós a cualquier opción de mejorar.

Ese error arruinó también la vuelta de Norris, obligado a levantar en el mismo punto. El británico ya estaba cuatro décimas por detrás en el primer sector y nunca logró recuperar el tiempo. En lugar de avanzar, cayó de la séptima a la novena plaza.

Ferrari, frío baño de realidad en casa

El ambiente previo apuntaba a un Ferrari capaz de pelear por la pole. Motor nuevo, estimado en una décima por vuelta, tifosi encendidos, Monza teñida de rojo. Pero cuando llegó la hora de la verdad, la Scuderia se quedó corta.

Hamilton pasó a la Q3 por apenas 0.001 segundos, dejando fuera al Audi de Gabriel Bortoleto por un suspiro que provocó un exabrupto inmediato del británico por radio al ver lo ajustado de su salvación. Ya en la fase final, los Ferrari no encontraron la velocidad que insinuaban en los libres.

Leclerc fue cuarto en sus dos intentos de Q3, sin margen real para acercarse a Gasly o Russell. Hamilton, noveno en su primer intento, logró mejorar en el segundo, pero solo para quedarse a 0.007 segundos de su compañero. Mucho ruido en la previa, poca pólvora en el cronómetro.

El renacer inesperado de Alpine

Que Alpine firmara una pole en Monza no estaba en ningún guion. El equipo llegó a esta temporada tras tocar fondo: último en 2025, inmerso en dudas técnicas y deportivas. La llegada de Flavio Briatore como asesor ejecutivo agitó el proyecto y también la política interna.

Briatore convenció a Renault para cerrar su programa de motores de Fórmula 1 al final del año pasado y pasar a montar unidades de potencia Mercedes como cliente. A la vez, el equipo sacrificó prácticamente todo el desarrollo del coche de 2025 para centrarse en el monoplaza adaptado al nuevo reglamento de esta temporada.

El arranque del año confirmó un salto hacia la zona alta de la mitad de parrilla. Después, la realidad del desarrollo les golpeó: mientras otros equipos traían mejoras constantes, Alpine empezó a perder terreno. El gran paquete de actualización llegó en Zandvoort. Sobre el papel, prometedor. En la pista, discreto: Gasly solo pudo clasificar 11º.

Monza ha cambiado la narrativa. Gasly ha estado fuerte todo el fin de semana, pero ni siquiera en Alpine se atrevían a pensar en una pole por mérito puro. Y, sin embargo, ahí está: primero en la parrilla del templo de la velocidad, con una vuelta que, en palabras del propio piloto, superó todas las expectativas del equipo.

Nueve años persiguiendo una vuelta

Gasly lo resumió con una mezcla de alivio y orgullo: nueve años persiguiendo una pole. En 2019, cuando Red Bull le dio la gran oportunidad, no encontró el ritmo ni la confianza y fue devuelto a la estructura junior a mitad de temporada. Desde entonces, ha vivido instalado en el pelotón, peleando por puntos, podios ocasionales y poco más.

La apuesta por Alpine en 2023 le ofreció el sueño de un proyecto de fábrica. Durante mucho tiempo, ese sueño pareció una trampa: resultados pobres, coche complicado, horizonte borroso. Hoy, en cambio, el francés que vive a pocos kilómetros de Monza, en Milán, se plantó ante la grada y habló en italiano a un público que le respondió como si fuera uno de los suyos.

Pole en el circuito donde ganó su primera carrera. Primera pole de su vida. Primera pole francesa desde Alesi. Un Alpine en la primera fila, un Mercedes con sed de victoria detrás, un McLaren al acecho, los Ferrari obligados a reaccionar y Verstappen saliendo desde la sexta posición.

Monza ya tiene su historia para el sábado. Falta saber si Gasly podrá convertirla en algo aún mayor el domingo.