Pierre Gasly logra la pole en Monza tras jugar ajedrez con Russell
Quince minutos antes de firmar la pole más inesperada que ha visto la Fórmula 1 en años, Pierre Gasly no estaba repasando telemetrías ni encerrado en una burbuja de concentración extrema. Estaba jugando al ajedrez online con George Russell. Y le estaba ganando.
“Antes de la quali me sentía bastante confiado”, contó el francés. “Iba comiéndome pieza tras pieza”. A su lado, su preparador físico Ben Thorne observaba la partida.
“Para la anécdota”, siguió Gasly, “Ben me dijo: ‘Vale, le estás ganando a George aquí, pero en unos minutos él te va a ganar a ti’”. Gasly respondió con un taco, entre risas al recordarlo. “Al final salió bien. Ha sido divertido”.
Russell también se lo tomaba con humor: “Me ganó ahí, y pensé: ‘Bueno, te ganaré en la clasificación’. Y aquí estamos, y vuelve a estar por delante”.
Nadie, ni en Alpine ni en el resto del paddock, habría apostado porque Gasly, 30 años, acabaría en la pole en Monza este sábado. Ni siquiera con el recuerdo de su única victoria en F1, precisamente en este mismo circuito hace seis años.
Aquel triunfo, en plena temporada pandémica y con las gradas vacías, tuvo mucho de caos y fortuna: una bandera roja, un reinicio con Gasly tercero para Toro Rosso, el error de Lance Stroll en la resalida y la sanción de Lewis Hamilton abriéndole la puerta a la gloria.
Lo de este sábado no tuvo nada de lotería. Esta pole se ganó a pulso.
Un Alpine afilado y un sábado perfecto
El Alpine se ha revelado como un misil en recta con su configuración de baja carga aerodinámica. El chasis, apoyado por un motor Mercedes, el más sólido del momento, ha ido rápido desde los primeros libres. El paquete de mejoras introducido en Países Bajos ha dado otro pequeño salto. Y Gasly, con su ingeniero, clavó cada decisión en clasificación, justo el día en que los grandes favoritos encadenaron errores y sesiones desordenadas.
“Monza es un circuito único, ya lo sabemos”, explicó Gasly. “Ha superado todas nuestras expectativas.
“Desde esta mañana el ritmo ha sido mejor. Hemos dado un buen paso de P3 a la quali, creo que algo más grande que los que teníamos alrededor.
“Desde Q1 nos sorprendió vernos ahí arriba. El objetivo era entrar en Q3. Pero fui P1 en Q1, luego P4 en Q2. No quería emocionarme demasiado, pero en la primera vuelta de Q3 fui tercero otra vez.
“Ahí pensé: ‘Vale, tengo una oportunidad real’. Es probablemente la primera vez que tengo una opción verdadera y he intentado dejarlo todo en la pista.
“Fue bastante agitado en Ascari y Parabolica. No creo que quedara mucho margen. Al cruzar la meta, sabía que era una de esas vueltas que te van a recompensar. Pero llegar hasta la pole, eso no me lo esperaba”.
Gasly se ha ganado el respeto del paddock desde hace años. Es querido en el grupo de pilotos, pero durante mucho tiempo ha sido uno de esos “héroes olvidados” de la parrilla, incluso con aquella victoria de 2020 en el bolsillo.
Criado en el programa de jóvenes de Red Bull, su ascenso al equipo oficial en 2019 terminó en pesadilla. Como otros antes y después, se estrelló contra el muro Verstappen. Red Bull lo degradó a mitad de temporada de vuelta al segundo equipo.
Aguantó tres años más en la estructura de la marca de bebidas, hasta que se abrió la puerta de Alpine. Fichar por una escudería de fábrica debía ser el paso definitivo de su carrera.
No lo fue. Alpine se fue enredando en decisiones técnicas y deportivas, mientras Renault abandonaba su proyecto de motor propio para convertirse en cliente de Mercedes. Solo este año el equipo ha empezado a mostrar signos de resurrección.
De la frustración de Mónaco al éxtasis de Monza
El fin de semana de Alpine en Italia ya venía caliente desde el viernes. Gasly había recuperado en los despachos un podio en Mónaco tras una apelación exitosa contra dos sanciones por exceso de velocidad en el pit-lane. Pero la alegría duró poco: el Tribunal de Apelación de la FIA revisó el caso y restableció el castigo, borrando el podio del francés.
Pocas horas después, Flavio Briatore, jefe de facto del equipo, dinamitó la sala de prensa. Acusó a uno de los cuatro jueces del caso de tener “vínculos” con McLaren. La base de la insinuación: un acto benéfico en California en 2018 al que acudió ese juez, con la presencia de un concesionario McLaren que había donado “dos o tres” coches.
Sin pruebas adicionales, la acusación sonó hueca. Andrea Stella, director de McLaren, la calificó de “insultante” en plena rueda de prensa. Después, el enfado en Woking era evidente.
El sábado llegó algo insólito: un comunicado del propio Tribunal de Apelación de la FIA rechazando cualquier duda sobre la independencia e imparcialidad de sus jueces.
El veredicto, más allá del ruido, tenía lógica deportiva. Dejaba muchas preguntas sobre el origen de aquellas sanciones en Mónaco, pero al menos garantizaba que todos los pilotos implicados habían recibido el mismo trato. Aunque la sensación general en el paddock es que ninguna de esas sanciones debió existir.
En Alpine, pese a las dudas sobre las palabras de Briatore, el disgusto era real. Estaban convencidos de que sus datos probaban que Gasly nunca había superado el límite de velocidad en el pit-lane y que el doble castigo había sido injusto.
Steve Nielsen, director general, lo resumió en televisión: “Hace dos o tres días estábamos en el suelo. Pasar de estar hundidos a estar en la cima del mundo en solo dos días es increíble. Tenemos que empaparnos de esto y sacarle el máximo partido.
“Pierre es un piloto de clase. Si le das la máquina, él responde. Fallamos en eso algunas veces el año pasado.
“No siempre le hemos dado el coche más competitivo este año, pero cuando lo hemos hecho, ha cumplido, sobre todo al principio de temporada. Ver al equipo reaccionar así, verle rendir en un circuito que conoce tan bien, en el que vive cerca, en Milán… ha sido maravilloso”.
En la vuelta decisiva de Q3, Gasly se colocó penúltimo en el tren de coches. El lugar ideal para cazar el rebufo perfecto en Monza.
Los demás, en cambio, se enredaron. Russell, gran favorito para la pole, vio cómo sus planes saltaban por los aires cuando Max Verstappen se coló entre los dos Mercedes y arruinó el intento de que Kimi Antonelli le diera la aspiración.
“Tuvimos un poco de lío con Verstappen entrando en la vuelta”, explicó Russell. “Él quería el rebufo, Kimi también estaba ahí, y yo hice mi vuelta a un segundo y medio de Max, que no era lo ideal.
“No le quita nada a lo que ha logrado Pierre porque, como él ha dicho, han volado todo el día, más rápidos en Q1 y siempre ahí arriba. Estoy contento por Pierre y, por supuesto, decepcionado por no estar nosotros en la pole. Pero es un gran lugar desde el que salir mañana.”
Russell, título en juego; Antonelli, a contracorriente
Russell sabe lo que se juega este domingo. Llega a la carrera a 59 puntos de Antonelli, líder del campeonato y superior durante buena parte del año. Pero la sanción en parrilla del italiano —saldrá 20º por superar el límite de unidades de motor— abre un hueco de oro para el británico.
“La victoria va a ser muy importante mañana, pero estoy más satisfecho con el rendimiento”, dijo Russell. “Desde el parón veraniego, en todas las vueltas he estado en las tres primeras posiciones, después de una racha dura antes del parón, cuando no siempre estaba ni en el ‘top 5’.”
Antonelli debería escalar con relativa facilidad hasta el grupo de cabeza, quizá el top 6, pero incluso así Russell tiene una oportunidad clara de recortar un buen puñado de puntos.
Con una sanción similar pendiente para el propio Russell en las próximas carreras por el mismo motivo, el margen de error es mínimo. Si quiere pelear el título, tiene que golpear ahora.
Gasly, mientras tanto, no se engaña. El viernes no tuvo ritmo de carrera para inquietar a los grandes. Y aunque Monza, pese a sus rectas, no ofrece tantos adelantamientos como cabría pensar, el francés sabe que mantener a raya a Mercedes y Ferrari será un desafío.
“Obviamente no estamos al ritmo de los chicos que tenemos alrededor”, admitió. “Pero parece que hemos encontrado más velocidad de ayer a hoy. Daremos lo mejor y veremos qué podemos sacar.”
Ferrari tropieza en casa; Hamilton mira al título
El otro gran foco de amenaza para Russell y Gasly será Ferrari. O debería serlo. Porque por tercer gran premio consecutivo, la Scuderia volvió a complicarse la vida en clasificación, justo el fin de semana en que estrenaba motor actualizado ante su público.
Ambos coches estuvieron al borde de quedar fuera en Q2. En Q3, Charles Leclerc salió de boxes mientras Lewis Hamilton aún no tenía ni las ruedas montadas, lo que dejó al siete veces campeón muy mal colocado en el tren de rebufos.
Leclerc y Hamilton saldrán tercero y cuarto, beneficiados por la sanción de tres posiciones a Oscar Piastri por bloquear a Liam Lawson.
Hamilton, igual que Russell a 59 puntos de Antonelli, dejó caer un mensaje claro tras la sesión. No pidió órdenes de equipo abiertamente, pero su discurso apuntó en esa dirección.
“La sanción de Piastri nos da una opción de pelear, espero, con George”, dijo. “Tenemos un Mercedes delante, así que espero que eso nos dé la oportunidad de trabajar como equipo para intentar derribarles.
“Estamos en un punto del año en el que 59 puntos son un déficit enorme para recuperar, sobre todo cuando Mercedes sigue siendo la referencia en velocidad.
“Así que sí, tenemos que trabajar como equipo. Si hemos estado… si eso alguna vez cambiara… ya lo veremos, pero yo solo puedo llegar, hacer mi trabajo y rendir al máximo”.
Entre la reivindicación personal de Gasly, la urgencia de Russell, la remontada obligada de Antonelli y la presión insoportable que siempre rodea a Ferrari en Monza, la parrilla del domingo parece un tablero de ajedrez perfecto.
Gasly ya ha dado jaque en la clasificación. Falta por ver si alguien encuentra el mate en la carrera.




