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Regreso de Christian Horner a la F1 tras el veto de Renault

El veto de Renault expira y despeja el camino para el regreso de Christian Horner a la F1

La fecha clave ya ha pasado y el tablero político de la Fórmula 1 vuelve a moverse. El 7 de septiembre expiró oficialmente el veto de tres años que Renault tenía sobre la venta del 24% de Alpine en manos de Otro Capital, un detalle jurídico que puede convertirse en la puerta de entrada para el regreso de Christian Horner al paddock.

Según los Artículos de Asociación de Alpine registrados en el Companies House del Reino Unido, ese derecho de veto tenía una vida limitada: tres años exactos. Nada más. Nada menos. Ese reloj ya llegó a cero.

Horner, fuera desde su abrupto despido en julio de 2025 tras dos décadas al frente de Red Bull, ha vivido un exilio tan ruidoso como incómodo. Bajo su mando llegaron ocho títulos de pilotos y seis de constructores. Un peso pesado fuera del ring. Ahora, con las condiciones de su acuerdo de salida ya expiradas, está libre para negociar su regreso. Y todas las miradas se giran hacia Enstone.

Alpine, un activo que ya juega en otra liga

Otro Capital compró en 2023 ese 24% de Alpine por 200 millones de dólares, en una operación que valoraba al equipo en unos 900 millones. Era otra época. Desde entonces, el mercado de escuderías de F1 se ha disparado.

Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, lo dejó claro en agosto en el podcast The Race Business: el equipo, según sus palabras, ya se sitúa en torno a los 3.200 millones de dólares. Cuatro veces más que hace tres años. Un retorno potencial enorme para cualquier fondo que quiera hacer caja. Y Otro Capital, precisamente, está abierto a vender.

Ahí entra Horner.

Horner quiere más que un muro de boxes

El británico ha repetido que siente que tiene “asuntos pendientes” en la Fórmula 1. Pero no le vale cualquier cosa. No busca solo volver a ser director de equipo. Quiere algo más pesado, estructural, con participación accionarial. Un modelo muy similar al de Toto Wolff en Mercedes, donde el austriaco conserva el 28% del equipo además de su rol de gestión.

Con Otro Capital dispuesto a desprenderse de su paquete y el veto de Renault ya caducado, Alpine se convierte en el camino más lógico para que Horner cumpla esa condición: volver con poder deportivo… y con peso en el accionariado.

No todo está resuelto. Renault todavía puede vetar hasta tres ofertas incluso después del 8 de septiembre. Sin embargo, fuentes cercanas al proceso no consideran ese punto un obstáculo real para un candidato serio: cualquier propuesta puede reformularse, ajustarse y volver a presentarse hasta encontrar la fórmula aceptable.

En junio, el CEO de Renault, Francois Provost, intentó marcar distancias con la figura de Horner y dejó claro que la marca quiere mantener el control del equipo, independientemente de quién sustituya a Otro Capital. Pero el tablero ha cambiado. Sin el veto estructural, las conversaciones pueden subir de nivel y de velocidad.

Ferrari acecha, pero con límites claros

En paralelo, el nombre de Horner también ha circulado alrededor de Ferrari en los últimos días, en un contexto en el que la presión sobre Fred Vasseur va en aumento. Informaciones recientes apuntan a que Horner ya rechazó en su día el puesto más alto en Maranello tras un acercamiento del presidente John Elkann. Aun así, su nombre sigue dentro de la conversación de sucesión.

El problema es el encaje. Horner no solo quiere un cargo. Quiere influencia accionarial. Y Ferrari, por estructura y por cultura, difícilmente puede ofrecerle ese tipo de paquete híbrido entre dirección deportiva y propiedad. La puerta no está cerrada del todo, pero parece mucho más estrecha que la de Alpine.

Hoy, con el veto de Renault ya en el retrovisor, el escenario es nítido: si uno de los directores de equipo más exitosos de la era moderna decide volver al frente de la parrilla, el camino más despejado conduce a Enstone. La cuestión ya no es si hay sitio para Christian Horner en la Fórmula 1. La cuestión es quién se atreverá a darle las llaves de su futuro.