Caos en evento de boxeo de influencers en Kilkenny
Lo que debía ser otra noche de espectáculo digital terminó convertido en un caos muy real. Dos personas fueron detenidas en Irlanda después de que un evento de boxeo de influencers derivara en un disturbio masivo, desatado por la presencia del activista de extrema derecha Tommy Robinson y por una organización incapaz de contener el incendio que ella misma había encendido.
La cita tuvo lugar alrededor de la medianoche del sábado en The Hub, un recinto de eventos en Kilkenny, bajo el sello de Unhinged, la promotora de los creadores de contenido HSTikkyTokky (Harrison Sullivan) y Ed Matthews. Ambos, figuras polémicas del llamado “manosphere”, aparecieron este año en un documental de Netflix. Esta vez, sin embargo, el guion se les fue de las manos.
Un invitado que lo cambia todo
Tommy Robinson, de 43 años, acudió como invitado de primera fila, rodeado de un nutrido grupo de seguidores. El activista, cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon, se encuentra en libertad bajo fianza tras ser declarado culpable en octubre de acosar a dos periodistas hasta provocarles miedo a sufrir violencia. Debe regresar a los tribunales el 16 de diciembre para conocer una posible condena de prisión.
Sullivan ya había adelantado el viernes que Robinson estaría presente. La señal estaba ahí. La rueda de prensa de la víspera fue una advertencia aún más clara: un acto caótico, plagado de enfrentamientos físicos entre participantes. En el cartel se mezclaban streamers, entrenadores personales, raperos de drill, modelos de OnlyFans y hasta Paul Flaherty, delincuente sexual condenado y ahora youtuber. El espectáculo, desde el inicio, caminaba sobre una línea muy fina.
Pese a todo, la velada arrancó sin incidentes graves. El evento se emitía en directo en la plataforma Kick ante unos 1,8 millones de espectadores. La atmósfera, ruidosa pero controlada. Hasta que los organizadores decidieron darle el micrófono a Robinson.
La chispa: un libro, una frase y un público diverso
Antes de uno de los combates clave, Sullivan y Matthews invitaron a Robinson a la mesa de comentaristas. El siguiente en subir al ring era Mo Deen, personalidad musulmana de redes sociales, cuyo nombre real es Mohammad Kubba.
Con un ejemplar de su libro The Grooming Gang Cover-Up en la mano, Robinson lanzó una frase que heló parte del recinto: afirmó que “los musulmanes han estado violando nuestro país durante 100 años” y citó estadísticas falsas sobre hombres musulmanes y delitos sexuales. En un público racialmente diverso, las palabras cayeron como una provocación directa.
Kubba ganó su combate. En lugar de celebrar dentro de las cuerdas, saltó del ring y se abalanzó sobre Robinson, al que lanzó varios puñetazos. La seguridad intervino y sofocó el primer estallido. El plan era reanudar la velada con normalidad. El ambiente ya no tenía nada de normal.
De show a motín
La presión terminó por explotar cuando Sullivan exigió que Kubba, que ya había abandonado el recinto, regresara para “encararse” con Robinson en el ring. Lo trajeron de vuelta, a regañadientes, escoltado por el equipo de seguridad del evento.
La intención parecía evidente: una pelea improvisada, sin guantes ni reglas, entre el activista y la figura musulmana del cartel. Sullivan, según se le escuchó en el recinto, repetía: “dejad que Tommy pelee con él”. También permitió que el séquito de Robinson, al que se refería como “Tommy’s boys”, accediera al cuadrilátero.
Cuando Kubba volvió al ring, este ya estaba invadido por los seguidores de Robinson. Entonces, el activista lanzó su libro —con letras de estilo árabe en la portada— directamente a Kubba. Fue el detonante. Se desató una pelea en el cuadrilátero y, en cuestión de segundos, la violencia se extendió por el público.
Sillas y vallas volaron por el aire. Asistentes golpeándose entre sí. Gritos. Gente corriendo para ponerse a salvo. El espectáculo de boxeo se transformó en un motín a gran escala, retransmitido en directo hasta que la señal se cortó en negro.
Veinte minutos de violencia y una ciudad en shock
En declaraciones posteriores, Kubba aseguró al Guardian que le habían dicho que iniciara una pelea con Robinson, aunque rehusó identificar a la persona o personas que le hicieron esa indicación. Antes del enfrentamiento, el propio Robinson había afirmado que estaría dispuesto a “reventar” a Kubba si este le atacaba, pese a añadir que le caía bien y que no le guardaba rencor. No hay indicios de que el disturbio estuviera planificado de antemano.
Durante unos 20 minutos, The Hub fue un campo de batalla. Sullivan, micrófono en mano, suplicó sin éxito a la multitud que mantuviera la calma. El llamamiento se perdió entre golpes y carreras.
Al final, el personal de seguridad del evento y del recinto, junto con la Gardaí, que ya había sido llamada más temprano por altercados previos, lograron dispersar la violencia y vaciar el lugar.
Un portavoz de An Garda Síochána confirmó que un hombre de unos 30 años fue agredido y trasladado al hospital St Luke’s de Kilkenny. Otro hombre, de unos 20 años, fue arrestado y retenido en una comisaría. Un menor también fue detenido y posteriormente acusado de desorden violento; debía comparecer ante el tribunal el domingo.
Las imágenes del disturbio corrieron por redes sociales en tiempo real. Antes de que la emisión se cortara, se escucharon cánticos de “Oh Tommy Robinson” desde la grada, un eco incómodo de la figura que había encendido la noche.
Un organizador desbordado y un eco digital
Cuando la policía ya había dispersado a la multitud, Sullivan intentó reanudar los combates solo para la retransmisión en directo. No lo consiguió. Un representante del recinto, visiblemente afectado, se lo impidió.
El Ministerio de Justicia y la Policía Metropolitana no pudieron confirmar si las condiciones de la libertad bajo fianza de Robinson le prohibían viajar al extranjero.
El domingo, Sullivan publicó comentarios en redes sociales en los que admitía haber cometido un error al no contratar más seguridad. “Todo el mundo comete errores cuando intentas hacer crecer algo”, dijo, antes de rematar con una frase que resume su lectura del desastre: “Lo que sí puedo decir es que fue una gran noche de entretenimiento y se ha hecho súper viral”.
En la cuenta oficial de Instagram de la promotora, @unhinged_promotions, subieron fragmentos del disturbio con un pie de foto elocuente: “The Area started a RIOT”. El motín convertido en contenido.
En el exterior de The Hub, ya de madrugada, una multitud compuesta en su mayoría por adolescentes y hombres jóvenes grababa el escenario posterior con sus teléfonos. Uno de los presentes confesó al Guardian que cosas así no ocurren en la ciudad de Kilkenny, una localidad de apenas 27.000 habitantes.
La pregunta, después de una noche así, ya no es solo qué salió mal en ese ring improvisado, sino hasta dónde están dispuestos a llegar estos espectáculos para alimentar la próxima ola viral.



