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Carlos Alcaraz se corona en París y vence a Ben Shelton

Carlos Alcaraz encontró el escenario perfecto para ajustar cuentas. Dos meses después del golpe en el US Open, el español se tomó la revancha ante Ben Shelton y levantó por primera vez el título del Paris Masters, al imponerse por 7-6(5), 7-5 en una final tensa, de alto voltaje y marcada por los errores del estadounidense en los momentos límite.

No fue solo un título más. Fue su noveno Masters 1000, el primero para un tenista español en Bercy desde David Ferrer en 2012, y una respuesta directa a la derrota de septiembre en Nueva York, aquella maratón de cuatro horas y media que dejó a Alcaraz sin defensa de corona y lanzó a Shelton hasta la final.

Esta vez, el mando fue suyo desde el fondo de la pista. Alcaraz gobernó los intercambios largos, cambió alturas, ritmos y direcciones, y obligó a Shelton a vivir al filo del acierto. El estadounidense, número 4 del mundo, aceptó el reto, pero su derecha —esa arma que incendió Flushing Meadows— se convirtió en su gran enemiga en París.

Primer Set

El primer set se jugó al borde del equilibrio. Ninguno cedió el saque, ninguno quiso dar el primer paso atrás. Shelton buscó el impacto rápido, subió con decisión a la red y trató de recortar los puntos; Alcaraz respondió con precisión quirúrgica desde el fondo, defendiendo con piernas y atacando con ángulos imposibles. Todo se decidió en el desempate.

Ahí, el partido se torció para el estadounidense. Tres derechas se le marcharon por el fondo, todas en situaciones manejables, todas castigadas por un Alcaraz implacable en la gestión del marcador. Sin necesidad de golpes espectaculares, el murciano apretó lo justo, esperó el fallo y cerró el set con la frialdad de quien ya se mueve con naturalidad en las grandes finales.

Segundo Set

Shelton no se descompuso de inmediato. Al contrario. El inicio del segundo parcial mostró su versión más agresiva. Aprovechó dos dobles faltas y varios topspins descontrolados de Alcaraz para quebrar y colocarse 3-2, y consolidó la ventaja con dos saques directos que silenciaron momentáneamente al público. Parecía que el duelo cambiaba de manos.

La reacción de Alcaraz fue la de un campeón que se niega a ceder terreno. Ajustó la devolución, dio un paso dentro de la pista y empezó a castigar el segundo servicio del estadounidense. El esfuerzo encontró premio con un break para el 4-4, culminado con dos ganadores cruzados y rematado por los nervios de Shelton, que primero dejó una derecha en la red y luego se le fue larga otra, de nuevo por el fondo.

El partido entró entonces en territorio de nervios, donde cada punto pesa como una losa. Alcaraz mantuvo el saque para el 6-5 y lanzó toda la presión sobre el hombro de Shelton. El estadounidense, que había coqueteado con el límite toda la tarde, no aguantó el pulso. Dos nuevas derechas se le marcharon largas en el juego más importante del encuentro, y el español no perdonó: un revés paralelo, seco y limpio, selló el título. Punto final. Sin concesiones.

“Es algo que llevaba persiguiendo desde hace mucho tiempo”, confesó Alcaraz tras conquistar por fin París en su sexto intento.

La frase resume bien el poso de esta victoria: no solo rompe una barrera personal, también refuerza su posición en la élite en el tramo decisivo del año.

Campeón del Australian Open, golpeado en el US Open, el número 3 del mundo ha respondido con carácter. Suma ya tres títulos desde la decepción de Nueva York y llega lanzado a las ATP Finals de la próxima semana, con la Davis Cup en el horizonte para cerrar el curso.

En París, saldó una cuenta pendiente con el torneo y otra con Shelton. Ahora, con la confianza recompuesta y el juego de nuevo afilado, la pregunta es otra: ¿quién se atreve a frenarle en el sprint final de la temporada?