Carlos Alcaraz: de Nueva York a la cima en París
Sesenta días después de aquella noche neoyorquina que marcó su regreso y lo dejó fuera ante Ben Shelton, Carlos Alcaraz cerró el círculo. Y lo hizo a lo grande.
En París, el español se cobró la revancha y dejó una señal inequívoca: su escalada hacia la cima del tenis masculino vuelve a estar casi completa.
De la herida de Nueva York al trono de París
Alcaraz había superado cualquier previsión en septiembre. Volvía tras cuatro meses parado por una lesión de muñeca y, aun así, alcanzó los cuartos de final del US Open antes de caer en un duelo monumental a cinco sets frente a Shelton, la nueva gran esperanza del tenis estadounidense.
Dos meses más tarde, el paisaje es muy distinto. Tres títulos, solo una derrota en 17 partidos y una sensación clara de autoridad. En París, el triunfo del domingo ante el número cuatro del mundo le dio al murciano de 23 años su primer título en el prestigioso Masters 1000 de la capital francesa.
No fue una victoria cualquiera. Fue un 7-6 (7-5), 7-5 trabajado, intenso, casi programático: el aviso de que el Alcaraz pleno físicamente vuelve a estar listo para pelear por los grandes trofeos en 2027. Ya suma siete de los nueve Masters 1000 del circuito y solo le faltan Canadá y Shanghai para completar la colección.
“Es algo que he estado persiguiendo durante mucho tiempo. Tuve algunas de las derrotas más duras de mi carrera aquí”, confesó después. Y no exageraba. París le debía una noche así.
Un año duro que puede acabar con un rugido
La temporada había empezado con un hito mayúsculo: Alcaraz se convirtió en el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera tras coronarse en el Australian Open. Después llegaron los problemas físicos, la muñeca, las dudas.
Ahora, en la recta final, el relato ha cambiado. El español aterrizará en las ATP Finals de Turín con una racha de nueve victorias consecutivas, impulsado por los títulos en Viena y París. No solo llega en forma. Llega con colmillo.
Hace apenas dos días estuvo al borde del precipicio. En cuartos, Taylor Fritz dispuso de dos puntos de partido. Alcaraz los salvó, remontó y acabó levantando el trofeo. Es la cuarta vez en su carrera que conquista un título después de haber estado a un punto de la eliminación en ese mismo torneo. Un patrón, no una casualidad.
Un pulso de alto voltaje con Shelton
La final ante Shelton fue una demostración de carácter de ambos. El estadounidense, que firma un año brillante con cuatro títulos y su primera final de Grand Slam, jugó sin miedo. Alcaraz, sin concesiones.
En el primer set, el español tuvo que sacar toda su resiliencia. Salvó las seis bolas de ‘break’ que afrontó en una manga tensa, de pequeños detalles, en la que Shelton también neutralizó dos oportunidades de ruptura. El desempate se convirtió en una prueba de nervios. Con 4-3 abajo, Alcaraz encadenó cuatro de los últimos cinco puntos y se adueñó del set.
El partido parecía bajo control, pero Shelton encontró por fin una rendija. Aprovechó un tercer juego del segundo set plagado de errores de Alcaraz y logró el ‘break’. Con 5-3 en el horizonte, el estadounidense olía el set.
Ahí cambió todo.
Alcaraz atacó la devolución, recuperó la ruptura y giró el guion. El momento clave llegó con 4-4, en un intercambio asfixiante que el español cerró con un golpe ganador para mantener su servicio. Señaló la oreja, pidiendo más ruido, más energía. El público respondió. Él sonrió, se balanceó al ritmo de la música en el cambio de lado. Parecía disfrutar del fuego.
Shelton ya no pudo frenar la marea. Alcaraz ganó cinco de los últimos seis juegos del encuentro y cerró la final en su segundo punto de partido. Brazos al cielo, abrazo largo con su equipo a pie de pista y una sensación de misión cumplida.
Noveno Masters 1000 de su carrera. Solo Canadá y Shanghai le separan de igualar a Novak Djokovic y Jannik Sinner como los únicos hombres capaces de ganar los nueve torneos de esta categoría. El reto está trazado.
Patten y Heliovaara, reyes del dobles
La semana en París dejó también otro hito, esta vez en dobles. El británico Henry Patten y su compañero Harri Heliovaara cerrarán 2026 como pareja número uno del mundo por primera vez en sus carreras.
Los campeones de Wimbledon, que comenzaron a jugar juntos en 2024, aseguraron el número uno con su clasificación para las semifinales en París, resultado que además les garantizó billete para las ATP Finals.
Este año han defendido con éxito su corona en Wimbledon y han levantado trofeos en Adelaide, Doha, Dubai y Madrid. Un ascenso meteórico.
“Es un logro increíble, uno que va directamente a lo más alto de mi lista de mejores logros como tenista”, explicó Patten, recordando que cuando se unieron él rondaba el puesto 60 del mundo y Heliovaara el 40. “En dos años hemos trabajado increíblemente duro y pasar de donde empezamos a estar ahora en la cima del mundo es precioso”.
Heliovaara fue igual de gráfico: “Uno de los sueños locos se hace realidad otra vez. Hace unos años nunca habría imaginado que esto pudiera ser posible”.
Mientras el dobles corona nuevos líderes, el circuito individual asiste al resurgir de un campeón que se niega a esperar su turno. Con París conquistado y Turín en el horizonte, la pregunta ya no es si Carlos Alcaraz volverá a mandar, sino cuánto tiempo tardará en instalarse de nuevo en el trono.




