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Lando Norris conquista el Gran Premio de São Paulo

Lando Norris domó la tormenta en Interlagos. Bajo lluvia, errores ajenos y el acecho implacable de Max Verstappen, el británico firmó en el Gran Premio de São Paulo una victoria de carácter, de esas que pesan más que un simple número en el palmarés.

Partía desde la pole, pero el guion se torció nada más apagarse los semáforos. Kimi Antonelli, el flamante campeón del mundo, arrancó mejor desde la primera fila y le arrebató el liderato en los metros iniciales. Con la pista húmeda, el italiano se escapó con autoridad: cinco segundos en diez vueltas, más de ocho en la vuelta 13. Parecía dispuesto a coronar el título con un triunfo incontestable.

Ahí apareció la audacia de McLaren. Y el temple de Norris.

El golpe estratégico que cambió la carrera

Con el asfalto secándose, Norris se lanzó primero a por los neumáticos de seco en la vuelta 16. Un giro después, Antonelli respondió y pasó también por boxes, pero ya era tarde: el británico había volado en su vuelta de salida y, cuando el Mercedes regresó a pista, tenía al McLaren pegado al alerón trasero.

Antonelli se defendió un par de giros, incómodo, quejándose por radio de sensaciones extrañas en la aceleración. La presión hizo el resto. En la vuelta 20, al llegar a la curva 1, perdió el control y trompeó. El liderato cayó en manos de Norris, que no volvió a mirarse en los retrovisores.

Por detrás, Isack Hadjar se colocó segundo, a tres segundos, con Verstappen ya respirándole en la nuca a Antonelli. El italiano, todavía descolocado tras el error, volvió a irse largo en la curva 1 cuatro vueltas más tarde y entregó el tercer puesto al neerlandés.

Hadjar tenía ritmo. El mismo que Verstappen, pero no la misma consistencia. Demasiados fallos, demasiadas correcciones. En menos de diez vueltas, el cuatro veces campeón ya estaba encima del francés. En la vuelta 39, Red Bull dio la orden: Hadjar debía ceder la posición para que Verstappen lanzara el ataque final contra Norris.

Nunca llegó ese asalto. El McLaren volaba.

Norris manda, Verstappen remonta

Norris no solo resistió. Impuso su ley en cualquier condición. Con la pista seca, fue inalcanzable. Con la lluvia regresando en los últimos diez giros, también. Primero montó otro juego de blandos para maximizar su ventaja; después, cuando el aguacero arreció, cambió a intermedios sin perder el pulso de la carrera.

Al cruzar la meta, celebraba su primera victoria desde el Gran Premio de los Países Bajos a finales de agosto. Una actuación completa: sin errores, con decisión estratégica y con un ritmo que ni Verstappen, saliendo desde el puesto 21 por una sanción de motor, pudo igualar.

El neerlandés, eso sí, dejó otra de sus remontadas marca de la casa. Al principio fue Lewis Hamilton quien avanzó más rápido desde atrás y ya era noveno en la vuelta 2. Pero Verstappen se soltó pronto. En apenas dos giros más, había superado al Ferrari y siguió abriéndose paso.

En la vuelta 10 ya rodaba sexto, pegado a los Racing Bulls de Liam Lawson, con Hadjar persiguiendo a George Russell, entonces tercero tras haber salido séptimo. A partir de ahí, su progresión fue imparable hasta ese segundo puesto que, por contexto y punto de partida, sabe casi a victoria personal.

Mercedes: título de constructores entre errores

La otra gran historia del día fue Mercedes. Entre tropiezos, nervios y órdenes de equipo, la escudería alemana amarró su noveno título de constructores, el primero desde 2021, una semana después de que Antonelli asegurara el campeonato de pilotos.

El momento clave, paradójicamente, llegó con un error grosero. Russell, que había trabajado con solidez hasta colocarse tercero, paró en boxes en la vuelta 16, al mismo tiempo que Norris. En la salida del pit lane, en esa recta que replica por dentro la famosa ‘S de Senna’, perdió el coche y trompeó.

Quedó cruzado en la calle de salida mientras los rivales se colaban por izquierda y derecha. Cuando logró enderezar el Mercedes, había caído hasta la décima posición. A partir de ahí, firmó una buena remontada, con ritmo fuerte y sin más fallos, hasta un cuarto puesto valioso por contexto.

Antonelli, por su parte, tuvo un día mucho más terrenal. De dominar con ocho segundos de ventaja a perder el liderato con un trompo, y luego a ceder otra posición por una nueva salida de pista. En el tramo final, Russell rodaba claramente más rápido. Mercedes ordenó intercambiar posiciones para asegurar el botín máximo y sellar el campeonato.

Russell terminó cuarto, Antonelli quinto. No fue la exhibición que imaginaba el nuevo campeón, pero el equipo se marcha de Brasil con el título de constructores en el bolsillo. Frío consuelo para quien vio escaparse una victoria que parecía suya.

Ferrari se enreda, Hamilton se apaga

Detrás de los focos, la carrera dejó un panorama discreto para Ferrari y un domingo frustrante para Hamilton.

Oscar Piastri fue sexto, muy lejos del ritmo de Norris, confirmando que el McLaren ganador estaba en otras manos. Charles Leclerc acabó séptimo después de una prueba llena de altibajos, por delante de Lawson y de Hamilton.

El siete veces campeón arrancó con fuerza, escalando rápido en las primeras vueltas y apostando correctamente por una parada temprana a neumáticos de seco. Pero le faltó velocidad. Una vez estabilizada la carrera, se quedó sin herramientas para seguir avanzando.

Durante buena parte del gran premio rodó por delante de Leclerc, aunque la estrategia terminó girándose en su contra. Con su segunda parada para montar de nuevo slicks, perdió la referencia del Ferrari, que esperó directamente al cambio a intermedios y consolidó su posición en la parte alta de la zona de puntos.

Nico Hülkenberg, al volante del Audi, rescató el último punto con un décimo puesto trabajado, casi silencioso, pero valioso para la marca alemana.

Un aviso de Norris al resto del año

Interlagos volvió a ofrecer una carrera cambiante, llena de trampas y decisiones al límite. En medio del caos, Lando Norris encontró calma. No falló en el momento clave, leyó mejor que nadie el baile de neumáticos y sostuvo la presión de un Verstappen desatado.

McLaren se marcha de Brasil con algo más que un trofeo. Se lleva la sensación de que, cuando las condiciones se complican y el margen de error se estrecha, su piloto estrella está preparado para mandar. Y en un campeonato que ya tiene campeón, esa puede ser la señal más inquietante de todas para 2025.

Lando Norris conquista el Gran Premio de São Paulo